En la penumbra de una habitación vacía,
donde las sombras juegan
con los ecos de risas que fueron,
mi corazón, una marioneta desgastada,
se debate entre las cuerdas de un pasado sincero,
cada latido es un susurro
de un amor que se desvaneció
como un aroma de rosas marchitas.
Las paredes murmuran secretos,
sus susurros son lamentos,
cantan historias de caricias perdidas,
de miradas que alguna vez chisporrotearon
con la promesa de eternidades,
y ahora son espejos rotos
que reflejan fragmentos de dolor.
¿Recuerdas, amor?
las noches en que las estrellas
se caían del cielo
y caían en nuestro regazo?
Las palabras suaves como seda,
las promesas dibujadas en la arena,
se llevan consigo
la dulzura de lo que fue.
El alma rota lleva en su andar
el peso de los recuerdos,
cada paso un eco de lo que no pudo ser,
los suspiros se asientan como polvo
en los rincones olvidados de mi memoria,
y en cada rincón del alma,
una espina se hace eco,
punzante y real.
Sufrimiento, mi viejo amigo,
te acaricio en mis noches de insomnio,
con la honda tristeza que has traído,
como un túnel sin luz
que apenas dibuja su final.
El amor, caprichoso y cruel,
me mostró el sendero
de la posibilidad
y luego se rió de mi deseo.
Pero incluso en esta tempestad,
donde el mar de emociones arrastra
las conchas de nuestra añoranza,
hay un destello,
una chispa,
como el último rayo de sol
que se esconde tras la montaña,
una lección entre el ruido
de corazones que se rompen.
Así camino,
con el corazón abierto
y el alma partida,
cada paso un acto de valentía,
cada latido, un recordatorio
de que el amor es un arte
y también una herida.
Y aprender a vivir entre las dos,
con el dolor como compañero,
y el recuerdo como baluarte.
Dibujo en el aire
mis esperanzas,
mis anhelos olvidados,
dejando que el viento los lleve
a tierras donde el amor florece
sin la sombra del sufrimiento,
donde podemos danzar
en la eternidad de lo que soñamos,
y quizás algún día
volver a abrazar cada golpe,
a cada fragmento de mi ser,
y ser uno, de nuevo,
en el abrazo del amor
que no se fractura,
sino que sana.