Creo que la fe tiene algo de herencia y algo de elección. Heredamos una tradición, unas creencias y una forma de mirar el mundo.
Pero llega un momento en que cada persona debe decidir si esa fe será realmente suya.
Para un cristiano, la fe no es solo creer que Dios existe. Hebreos 11:1 la define como "la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve".
Otras religiones también tienen fe, pero puesta en fundamentos, revelaciones o comprensiones distintas.
La verdadera pregunta no es qué fe heredamos, sino cuál hemos examinado, cuestionado y elegido conscientemente.
Porque una fe prestada puede sobrevivir por costumbre; una fe elegida suele sobrevivir a las dudas.