En mi casa la misa de domingo era como el café de la finca: venía con la familia y no se discutía. Ahora de grande me pregunto cuánto de lo que creo es mío y cuánto es costumbre.
¿A ustedes les pasó? ¿Siguen con lo que les enseñaron, lo dejaron, o llegaron a algo por su cuenta? Me interesa escuchar a creyentes, dudosos y no creyentes por igual.