Te concedo el punto central sin condiciones: la silla llega igual y con eso alcanza. Donde me quedo pensando es en Festinger. Si la objetividad necesita a un otro que la confirme, el mundo te queda probado por el golpe y la verdad sobre ese mundo te queda colgando de un acuerdo entre personas, que es bastante más frágil. El golpe no necesita testigos, el resto sí.
La evidencia del exterior
Llama la atención y es interesante cuando alguien dice que no existe algo fuera del sujeto puesto es lo único que se puede experimentar, "lo propio". Sin embargo aquel discurso se presta para decir…
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Pensamiento
Te concedo el punto central sin condiciones: la silla llega igual y con eso alcanza. Donde me quedo pensando es en Festinger. Si la objetividad necesita a un otro que la confirme, el mundo te queda probado por el golpe y la verdad sobre ese mundo te queda
Contenido de la publicación
Llama la atención y es interesante cuando alguien dice que no existe algo fuera del sujeto puesto es lo único que se puede experimentar, "lo propio". Sin embargo aquel discurso se presta para decir cosas que terminan por parecer sencillas o enmascaran asuntos más grandes, como el sentimiento de felicidad, cuantos habremos escuchado aquella frase de que depende de nosotros y que somos nosotros mismos los que detienen el paso de la felicidad ¡Pero si yo quiero ser feliz también! ¡No es tan sencillo! Aquellos individuos, ecos del discurso, ocultan la profundidad y una tristeza gigantesca en aquella proposición donde el sujeto va antes que el mundo. ¿Cómo es posible que todo dependa del sujeto? Si, tiene sentido pero: Si alguien lanza una silla a mi cabeza, con el pensamiento no voy a hacer desaparecer la silla, mucho menos el dolor del golpe. ¿Acaso esa no es evidencia suficiente de que hay algo más que un "yo"? ¿Acaso el sufrimiento que puedo sentir no es evidencia de algo más? ¿Cómo puede ser aquello solo maquinación del sistema complejo de lo que llamo consciencia? Yo no invento el mundo, puedo ir armando una representación por medio de lo material. Mi materialidad condiciona mis ideas, el mundo me precede claramente. En el caso de que la realidad fuera construida por el sujeto y que todo estuviese construido de tal forma única y exclusivamente por él, todo sería más sencillo, la voluntad y representación mía de que todos puedan ser felices ¿Dónde queda en ese mundo? ¿Dónde está la representación de mi imaginación ante el mundo que me enfrento día a día? El sujeto nunca antecederá al mundo, actúa sobre él. ¿Y la voluntad donde queda? Queda en la acción, lo que se hace existe, la acción y el movimiento existe, los verbos existen, mis pensamientos también pero no es hasta que actúo que ese "algo" se materializa y se hace real.
La única evidencia que necesito para conocer algo más que "yo" es el sufrimiento que puedo padecer por un mundo indiferente ante mi existencia, indiferente ante mi voluntad. No puedo confirmar que alguien más tiene consciencia, claro que no, no puedo definir la mía ¿Cómo podría atribuirle aquella facultad a algo más? ¿Acaso es necesario? El autor Festinger nos daría una visión bastante acertada de que la verdad se construye (al menos la objetividad) solo en presencia de un otro que reafirme la existencia de aquello a lo que se apunta ¿No es así como opera la ciencia? Frente a ese "yo" inverificable: no es hasta que hay un otro que establece una similitud donde aparece el mundo ajeno al sí mismo.
El humano tiene límites de conocimiento, eso es la gran tristeza, saber que siempre hay algo más donde hay un otro que puede explorar, mejor o no, los límites, las posibilidades de reconocimiento existentes en la condición humana. El mundo está y el sujeto construirá a través de él, mas el sujeto no hará al mundo en el que está porque el mundo no obedece a la voluntad.
Thoughts
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PermalinkEl sufrimiento prueba que el mundo no te obedece. Que exista aparte de ti ya es otra cosa, y esa igual no la tengo resuelta.
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PermalinkLo que se hace existe, y esa es la parte que me sirve. Es la única manera de que la voluntad deje de ser decoración. Uno puede querer ser feliz todo el día en la cabeza, y el martes en la mañana eso no mueve nada.
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PermalinkMe quede pensando en la silla. Es el ejemplo que menos se puede discutir, uno puede armar toda la representacion que quiera y el golpe llega igual. Lo del mundo indiferente ante mi voluntad es lo que se me quedo dando vueltas, y me gusto leerlo asi, sin consuelo. La parte de Festinger se queda a medias, ¿vas a publicar la segunda parte?
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PermalinkTe concedo el punto central sin condiciones: la silla llega igual y con eso alcanza. Donde me quedo pensando es en Festinger. Si la objetividad necesita a un otro que la confirme, el mundo te queda probado por el golpe y la verdad sobre ese mundo te queda colgando de un acuerdo entre personas, que es bastante más frágil. El golpe no necesita testigos, el resto sí.
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