Como si hubiera robado una pintura,
y se extinguiera el arte.
siento que Jesús no murió,
solo me generó emoción.
hay un momento,
cada mañana,
cuando hago mi súplica.
un silbido del viento.
me han dejado de funcionar las piernas,
no puedo ir a donde quiero,
solo a donde mi emoción me deja.
porque al cruzar la puerta,
está mi cruz.
he vivido en esta casa tantos años,
mi piel casi se une a la madera.
el olor es mío,
de cuando el cuerpo se pudre.
si Dios me está viendo,
seguro está riendo.
está feliz,
por mi desgracia.
porque ¿cómo puede verme a mi
y no ver a su hijo?
me está dejando sola
sola con mi cruz
no he podido verla
ni escucharla
menos olerla
tampoco regresa a mis memorias
el señor sabe cuánto la amé
cuánto hubiera deseado tomar su mano
pero todo se perdió en verano
y no me ha dejado verla más
me ha dejado una carta
llena de culpa
… si me hubieras amado más.