Apenas te conocí hace un par de días,
me dijiste: “Hola, ¿Cómo va tu día?”
Vivo recordando el color de
tu camisa, que combina con tus ojos claros.
Ya no puedo evitar tu sonrisa,
ya no puedo evitar tu mirada,
y aunque intento escapar de tus ojos,
tu presencia me tiene abrumada.
Ya no puedo evitarlo,
me tienes corriendo de prisa,
vivo con los pies descalzos
para ver si eso te hipnotiza.
Porque tú
haces que el mundo dé mil vueltas,
porque tú
eres como el mar y la arena.