Todo comenzó esa tarde.
Cuando volví de la escuela.
Papá llegó con una caja.
Una caja de sorpresa
Esa caja parecía
simple, sencilla y discreta.
Pero ya nadie sabía
que cosas tenía encubiertas.
¿Sería tal vez una pena?
¿Una mirada secreta?
O tal vez algún milagro.
Esos que en el alma anhela.
O tal vez una caricia.
De la niñez muy austera.
O quizás una bufanda.
De las que tejía su abuela…
¿Una mascota pequeña?
¿Un gatito o una perra?
O tal vez algunas partes
De un viejo rompecabezas.
Lo que contenía la caja
Casi nadie lo recuerda
Solo un vacío y un aire
Mas bien suspiro y tristeza.
Fernando Ariel Gonzalez