Un rayo perpendicular impacta en el refulgente verde amaderado de una santarrita palida, desprovista de color en sus flores.
La santarrita florece blanca durante el verano
se queda quieta mitigando los pensamientos con ayuda del viento.
El mas grande orgullo de mi abuela era esa vieja Santa Rita que yacía en su galería.
(No habia visitante que no dijera al pasar, "que lindo que tenés el patio Tere")
Pasaba las mañanas enteras del otoño barriendo las flores caídas y rogando por la vida de su mejor patrimonio.
Creo que fue por eso nos dejó despues de que la planta floreciera, para no tener que juntar las flores marchitas.
Antes del martes 13 de enero, miró hacia la galería, con los ojos cansados, sin imagenes que la impacten nitidamente y me dijo sonriendo: "esta guacha me robó el color del pelo, antes era rosada, nos pusimos viejas las dos".
Yo la observaba aprobando su reflexión, y entendí.
Mi abuela también florecía en los veranos, porque todos volvíamos y mirábamos las flores con ella, mientras continuaba diciendo, como si fuera un canto, que la planta la habia robado.
En éste año el otoño no se la llevó
esa "guacha" quedó con sus flores quietas
esperando a que mi abuela viniera y juntara sus hojas