Ya tu nombre me suena tan lejano...
No recuerdo el sabor del paraíso.
Confundo tu sonrisa con otras,
Somos pequeñitos en la lejanía.
Cerraba los ojos y creía tocar la eternidad.
Besaba tu cuerpo desnudo,
y el mundo dejaba de existir,
para que las estrellas anidaran en tu vientre.
La peor de las venganzas es el olvido,
cuando el viento devuelve a la tierra el amor agónico.
Pero yo no puedo olvidarte y quiero.
Jugamos con el fuego, ya no merecemos el cielo.
Richard