Árbol que creces desde mi vientre hasta mi garanta dando a luz tus rosales malditos
Que cuando hablo me arañan con la mirada de vanidad junta
Acechando el suelo de mis sueños que brotan por doquier en mi jardín,
Que psique la mía que la mejor es cuando de ser trabalenguas mal hecho se trata
¡Dejadme! ¡Dejadme de una y por todas!
Que de acecho tiburón padece mi razón y mi lengua
Frío e insensato tanto como inmisericorde ha sido mi destino y suplicio hechos de huevos de ceniza.
Que aprendo, que entiendo, que pienso, que creo, que siento y que fe tengo como proverbios mal atados en mi valija…
Caigo, reviento, vuelvo, me pierdo y vuelo con alas a papel crepe tejidas
Clandestina la verdad de un nuevo día que cuando acaba en si comienza
Noches tan vivas de patraña
Cuéntame haberte marchado ya, que mi señora espera
Impasible como implacable por degollarme
Ruega por mi que la patrona ceder a liberarme menos que matarme quiere