Nos conocimos en un casamiento, en medio de música, gente y casualidades en una mesa que sin saberlo era una fiel sirviente de nuestro destino. Aquella noche casi no hablamos. Yo te vi acompañada y todo quedó apenas en una mirada y una pregunta sobre tu funda, en una de esas historias que parecen pasar sin empezar.
Pero al día siguiente supe que habías preguntado por mí.Y después diste el primer paso: me seguiste en Instagram.
Ahí entendí que quizás ese encuentro no había sido tan casual como parecía.
Nuestra primera cita llegó gracias a mi mejor amiga, como si el destino hubiera decidido darnos ese pequeño empujón. Y después vino la espera. Más de un mes sin vernos, pero con esa sensación de que algo había quedado pendiente entre nosotros.
Mientras estaba de vacaciones, una noche en el muelle de Bardot, el viento me trajo tu nombre. Y no sé si fue el mar, la distancia o simplemente que ya estabas empezando a importarme más de lo que imaginaba… pero en ese momento sentí ganas de escribirte para decirte que te extrañaba.
Desde ese mensaje no dejamos de hablar, como si algo entre nosotros hubiera encontrado finalmente su ritmo.
Todo empezó un 7 de enero.Y hoy es 7 de marzo.
Dicen que el 7 es un número de suerte.Pero yo creo que la verdadera suerte fue haberte conocido.
Ese día vos diste el primer paso.Y hoy me gustaría que demos el siguiente… pero juntos.
Por eso quiero preguntarte algo que para mí es muy importante:
¿Querés ser mi novia?