En el episodio anterior pudieron notar lo que pienso de papá, sé que puede ser reconfortante leer que a alguien por lo menos le fue bien con su padre. Sin embargo, no todo el tiempo fue así, hubo un tiempo donde mi mente inestable llegó a no quererlo, y no por ser precisamente alguien malo, sino porque sentí que hubo veces donde pudo haber hecho más.
Por ejemplo, cuando me exigía y me hacía sentir presión a tener que ser sobresaliente, que lo único que podía ser valioso sobre mi era todo aquello de lo que pudiese ser capaz de hacer, ¿lo raro? gracias a todas esas palabras viví creciendo que al final no podía hacer nada, que hiciera lo que hiciera no era suficiente. Bueno, quien sabe, a lo mejor y no fue culpa de él sino que yo nunca pude ver tampoco más allá de lo que podía hacer para no decepcionar a otros.
Hace poco fui a urgencias a causa de unas crisis, me advirtieron sobre que tenía que iniciar con la toma de antidepresivos e iniciar terapia, o de lo contrario, sería internada.
Díganme ustedes ¿qué sería de esta historia si su protagonista desapareciera no se sabe por cuánto tiempo? es por eso que me hallo aquí, colocando entre líneas un poco de lo que me ha atormentado por mucho tiempo; el no saber si mi entorno me hizo así o si siempre fui yo quien estuvo quebrada.
Tengo tanto por decir, pero justo hoy no sé qué es exactamente. Aunque estas palabras estén surgiendo de forma automática, vuelvo a sentir que hay algo incompleto.