¡Gran pregunta! Seguimos leyendo porque la inmediatez nos da datos, pero la lectura nos da profundidad. En una época donde todo es rápido y superficial, abrir un libro es un acto de resistencia.
Leo porque me encanta sumergirme en la mente de un autor, descifrar palabras, imaginar rostros sin filtros y habitar historias a nuestro propio ritmo, escapar de la realidad. Las pantallas te dan el contenido ya masticado; los libros te permiten ser el cocreador de la historia en tu propia imaginación. Por eso, el romance con el papel y las letras largas jamás va a morir.