Caminar por una cuerda floja no es nada fácil, obviamente, pero si sabes que no es nada fácil, ¿por qué lo hacemos? Pueden haber varias respuestas diferentes y todas llevan a lo mismo: el riesgo, la adrenalina y el momento son las respuestas que nos conducen a "querer".
El odio y el amor luchan constantemente en mi interior, es una guerra por el poder sobre mi corazón.
La bruma de emociones se espesa aclarando un poco mi mente, el pensamiento que antes era lerdo cambió para siempre.
La cuerda cada vez más se va acabando y las emociones se van calmando, provocando una paz etérea, una paz que solo logra estabilizar mi equilibrio emocional.