El tonto murió por la boca, fue un incomprendido que solo buscaba aceptación. El sabio le miró con lástima antes de apartar la mirada.
Porque el que "calla otorga", pero el tonto busca mostrar su mundo.
Buscar la aceptación se volvió el día a día de la gente… algo normal. El ser, libre de expectativas ajenas, pasa humillación por no acoplarse a los ideales.
Pues el tonto en verdad es aquel que habla mucho y hace poco, es aquel que calla su voz y esconde su mundo. Mas el sabio es aquel que predijo y aplicó su palabra, el que acepta lo venidero, pero manteniendo el límite.
Un tonto incomprendido es, en realidad, una voz silenciada.
Tan solo soy un tonto incomprendido que se acopla a los ideales.