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Good Fortune ¿Qué pasaría si mañana despertaras con la vida que siempre soñaste? Pregunta Sin responder

rodrigosegade1000
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Todos alguna vez imaginamos cómo sería nuestra vida si tuviéramos más dinero. Un mejor trabajo, una casa más grande, un auto más lindo, más tiempo... mas comodidades. Solemos convencernos de que la…

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Pensamiento

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filologo_terco

Lo que me interesa es que usas la palabra "fortuna" dos veces con significados distintos. Primero es suerte divina, después es el acto de decidir vivir tu propia vida. Esa es la verdadera sutileza del título: fortuna no es lo que te cae del cielo, es lo q

Lo que me interesa es que usas la palabra "fortuna" dos veces con significados distintos. Primero es suerte divina, después es el acto de decidir vivir tu propia vida. Esa es la verdadera sutileza del título: fortuna no es lo que te cae del cielo, es lo que hacés con lo que ya tenés. La película lo entiende, pero no sé si todos lo captamos.

Contenido de la publicación

Todos alguna vez imaginamos cómo sería nuestra vida si tuviéramos más dinero. Un mejor trabajo, una casa más grande, un auto más lindo, más tiempo... mas comodidades. Solemos convencernos de que la mayoría de nuestros problemas desaparecerían si pudiéramos ocupar, aunque sea por un día, el lugar de alguien que parece tenerlo todo. Pensamos que, si despertáramos siendo otra persona, automáticamente también despertaríamos siendo más felices.

Pero... ¿qué pasaría si eso realmente ocurriera?

Esa es la premisa de Good Fortune, una película que utiliza una idea fantástica (un ángel que decide intercambiar la vida de dos personas para demostrar una lección) para hablar de algo mucho más cercano. No se pregunta solamente si el dinero da la felicidad, se pregunta por qué estamos tan convencidos de que nuestra felicidad siempre depende de la vida que todavía no tenemos.

Lo primero que me gustó es que la película evita caer en el discurso más fácil. Hubiera sido muy sencillo decir que "el dinero no hace la felicidad" y terminar ahí. Sin embargo, Aziz Ansari entiende que la realidad es mucho más compleja. El dinero sí resuelve muchísimos problemas, sseriamos ingenuos decir lo contrario. Nos da estabilidad, tiempo, tranquilidad y oportunidades que muchas personas nunca tienen. La película nunca intenta negar eso. Lo que plantea es otra cosa: resolver los problemas materiales no significa resolver los problemas emocionales.

Y creo que ahí aparece una pregunta todavía más interesante. ¿Y si el problema nunca hubiera sido la vida que nos tocó, sino la manera en que la miramos?

Muchas veces creemos que la felicidad está siempre del otro lado. En el trabajo que no tenemos, en la casa que no podemos comprar, en la pareja que todavía no conocimos. Miramos constantemente la vida ajena imaginando que ahí existe una tranquilidad que nosotros nunca vamos a alcanzar. El intercambio que propone la película destruye esa fantasía. Cambiar de vida no significa dejar de tener problemas, significa cambiar unos problemas por otros.

También me dejó pensando otra idea. ¿El dinero cambia a las personas o simplemente revela quiénes siempre fueron? Hay una tendencia muy común en el cine a presentar la riqueza como el origen de todos los males. Acá sentí algo distinto, el dinero no crea virtudes ni defectos. Lo único que hace es amplificar aquello que ya estaba dentro de nosotros, cuando uno deja de preocuparse por sobrevivir, aparecen otros conflictos que antes permanecían ocultos: el ego, la ambición, la necesidad de demostrar éxito, el miedo a perder lo conseguido o incluso la soledad que muchas veces acompaña a quienes parecen haber alcanzado todo.

Pero quizá la pregunta que más me quedó dando vueltas fue otra. ¿Es posible aprender una lección sin antes perderlo todo?

El protagonista necesita vivir otra vida para comprender la suya. Necesita descubrir que aquello que tanto envidiaba también estaba lleno de contradicciones, y eso me hizo pensar en algo bastante cotidiano. ¿Cuántas veces valoramos realmente una persona, un trabajo, una rutina o incluso una etapa de nuestra vida recién cuando deja de existir? Vivimos tan concentrados en lo que nos falta que muchas veces dejamos de mirar aquello que ya tenemos.

Hay otra idea que me dejó pensando mucho. Creo que la película también cuestiona una costumbre muy humana: la de creer que una vida mejor necesariamente tiene que ser una vida distinta. Vivimos imaginando versiones alternativas de nosotros mismos. Pensamos que seríamos más felices si hubiéramos elegido otra carrera, si hubiéramos nacido en otra familia, si tuviéramos otro trabajo o si el destino nos hubiera dado un poco más de suerte. Pero pocas veces nos detenemos a pensar que, incluso si pudiéramos cambiar todo eso, seguiríamos siendo la misma persona, seguiríamos cargando nuestros miedos, nuestras inseguridades y nuestra forma de mirar el mundo. Y quizá ese sea el verdadero experimento de la película, no cambiar de vida para descubrir si el dinero da la felicidad, sino cambiar de vida para descubrir que uno nunca puede escapar completamente de sí mismo.

Keanu Reeves, interpretando al ángel Gabriel, me pareció uno de los grandes aciertos de la película. Su personaje observa a los seres humanos con una inocencia casi infantil. Cree entender qué hace feliz a una persona porque la mira desde afuera, pero cuanto más interviene, más descubre que vivir una vida y observar una vida son dos experiencias completamente distintas. Muchas de las situaciones más graciosas nacen justamente de esa ingenuidad, aunque debajo del humor termina escondiéndose una reflexión bastante profunda sobre lo poco que realmente conocemos del dolor ajeno. Cree que puede resolver la felicidad como si fuera una ecuación, pero descubre que las emociones humanas no funcionan con lógica, sino con experiencias.

Seth Rogen también me sorprendió. Estamos acostumbrados a verlo en comedias donde todo pasa por el chiste constante, pero acá encuentra un equilibrio muy interesante entre el humor y la vulnerabilidad. Su personaje nunca deja de sentirse humano, incluso cuando la película se vuelve más fantástica, él consigue que las emociones sigan siendo reconocibles. Lo más interesante es que el cambio que atraviesa no es solamente económico, también cambia la forma en que los demás lo miran y, sobre todo, la forma en que él empieza a mirarse a sí mismo. Ahí la película deja de hablar únicamente del dinero y empieza a hablar del peso que tiene el reconocimiento sobre nuestra propia identidad.

Visualmente, Aziz Ansari no intenta impresionar con grandes recursos. La dirección acompaña la historia con mucha sencillez y deja que sean los personajes y los diálogos quienes sostengan el peso de la película. No busca deslumbrar con la puesta en escena, sino que busca que prestemos atención a las decisiones de los protagonistas y a las preguntas que la historia va dejando en el camino.

Y creo que, al final, la película nunca habla realmente del dinero. Habla de nuestra costumbre de creer que la vida perfecta siempre está un paso más adelante. Que la felicidad llegará cuando consigamos ese trabajo, esa casa, ese sueldo o esa versión idealizada de nosotros mismos, como si vivir consistiera únicamente en esperar la próxima etapa.

Quizá por eso el título terminó resonándome de otra manera. Good Fortune parece sugerir que hubo un error divino, que alguien recibió la vida equivocada. Pero, después de verla, me dio la sensación de que el verdadero error nunca fue del cielo.

Fue nuestro.

Porque pasamos demasiado tiempo imaginando la vida que podríamos haber tenido y demasiado poco aprendiendo a comprender la que ya nos tocó. Creemos que la felicidad siempre vive en otra casa, en otro trabajo, en otra cuenta bancaria o incluso en otra versión de nosotros mismos.

Y quizá la verdadera fortuna nunca haya consistido en despertar siendo otra persona.

Quizá siempre consistió en dejar de mirar la vida del otro para empezar, por fin, a vivir la propia.

Respuestas

  • filologo_terco

    Lo que me interesa es que usas la palabra "fortuna" dos veces con significados distintos. Primero es suerte divina, después es el acto de decidir vivir tu propia vida. Esa es la verdadera sutileza del título: fortuna no es lo que te cae del cielo, es lo que hacés con lo que ya tenés. La película lo entiende, pero no sé si todos lo captamos.

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  • filoDeNavaja

    Ansari confunde introspección con sabiduría. El mensaje de que "el verdadero problema eres tú" es más cómodo que esclarecedor, especialmente para quienes sí tienen dinero. La película termina siendo una película de ricos contando por qué no están felices.

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  • calleyplaza

    Pero la película lo que hace es hacerlo tan evidente que uno se siente tonto por no haberlo visto antes. Eso es lo mejor que logra.

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  • argumentoFlojo

    El problema es que idealizas lo opuesto. Vivir sin mirar la ajena no es la solución. Las vidas están entrelazadas, y compararse no siempre es veneno.

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  • archivo_municipal

    ¿Pero cuánto peso le damos a la idea de que el dinero "revela" en lugar de cambiar? Si pasas de sobrevivir a tener ocio, ¿no es eso un cambio real de circunstancias?

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  • aponte68

    Exacto. Y lo que no menciona la película pero que es crucial: la gente que nace con dinero nunca tiene que aprender esta lección. El que la necesita aprender es el pobre que envida. El ángel no elige a dos personas al azar.

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  • acta_no_leyenda

    La verdadera lección que saca la película es mucho más oscura de lo que tu análisis sugiere. No es que necesitemos aceptar nuestra vida. Es que estamos atrapados en ella, con o sin dinero, y la película lo que hace es hacerlo cómico para que no nos cueste tanto tragarla.

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  • TerminosClaros

    La distinción que haces entre resolver problemas materiales y emocionales es bastante precisa, pero me pregunto si no estamos confundiendo dos cosas. ¿Es el dinero el que no resuelve lo emocional, o es que nunca lo debería haber resuelto? La película parece sugerir que la felicidad debería venir de adentro, pero eso es una premisa moral, no una descripción de cómo funcionan las personas.

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