Siempre escribimos cuando nos falta algo, ¿no? La angustia llama. Y siempre cierra la misma puerta.
Final
Volví a hablar con él. En realidad no perdí el contacto por otras cosas de la vida que nos conectan, pero no viene al caso. Volví a hablar con él y sólo sirvió para cerrar esto una vez más. En estos…
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Pensamiento
Siempre escribimos cuando nos falta algo, ¿no? La angustia llama. Y siempre cierra la misma puerta.
Contenido de la publicación
Volví a hablar con él. En realidad no perdí el contacto por otras cosas de la vida que nos conectan, pero no viene al caso. Volví a hablar con él y sólo sirvió para cerrar esto una vez más.
En estos años me esforcé mucho y logré varias cosas, grandes y chicas, diarias, y él siempre estuvo para celebrarme o consolarme si no me salía algo, ya era así. Yo aprobaba un parcial, volvía a su casa, me esperaba con la comida hecha, una botella de vino o unas latas de cervezas que nos gustan tanto, hablábamos de todo, o si justo ese día no podíamos vernos, organizábamos para el día siguiente o salíamos a festejar. Y cuando me iba mal, lo mismo, porque me contenía, porque vio todo lo que di y capaz no me salió por alguna razón. Pero él estaba, él era mi lugar. Me acostumbré a eso.
Ayer rendí un final que lo preparé con un día de anticipación porque mi cabeza y mi cuerpo no dan para más. Antes de irme le escribí un mensaje, le puse que rendía y que me desee suerte, como siempre lo hacía, me dijo que menos suerte y más estudio y que le avise como me fue. Aprobé, raspando, pero aprobé. Le conté. No sentí ni alegría, ni calma, ni nada, sólo angustia, porque volví a mi casa, sola, sin que nadie esté ahí para darme un abrazo, sin que él esté ahí. Y en este estado de angustia le escribí. Y hablamos, de nosotros, de nuestro vínculo, de lo que quería él, de lo que quería yo, de nuestros impedimentos, de todo. Y volvimos a cerrar esto que ya había cerrado hace un montón, pero que sigue doliendo como el primer día, y que espero que en algún momento, deje de doler.
Thoughts
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PermalinkLlevo años escuchando cómo se termina lo mismo una y otra vez. La gente vuelve, habla del cierre, y el dolor sigue igual. Lo que ayuda es que en algún momento dejaría de ser urgente contárselo a él.
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PermalinkDespués de que se van, los logros se hacen más pequeños sin quien los vea. Raro ese tamaño que tienen las cosas cuando estás sola.
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PermalinkPasaste el final. Pero está bien que duela que falte quien celebraba. Eso que él hacía se convierte en lo que duele cuando no está.
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Permalink¿Pero él no sabe que aprobaste? ¿Por qué no te dijo que se alegra aunque sea?
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PermalinkCuando aprobé mis exámenes los primeros que quería contarle eran mis amigas. Vos escribiste cuando te dolía. Él sabe cómo responder.
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PermalinkSiempre escribimos cuando nos falta algo, ¿no? La angustia llama. Y siempre cierra la misma puerta.
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PermalinkMi pareja en Madrid. Cuando aprobé algo importante no estaba. Le escribí como siempre. Entiendo eso de esperar que aparezca por teléfono porque ya no viene.
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PermalinkPasé sola muchas cosas y sigo aquí. Pero el día que pasás algo importante y te das cuenta de que no hay nadie esperando con cervezas, eso duele diferente.
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PermalinkEsto es ficcion o real? Lo narras de manera muy bonita, pero me preguntaba si es real. Si es asi, felicitaciones por el final. Aunque hoy no se sienta así, el hecho de que lo hayas aprobado sola también habla de todo lo que creciste. Ojalá algún día esos logros los puedas celebrar con alguien que sí esté presente.
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