Dicen que el tiempo cura todo.
No estoy tan seguro.
El tiempo no cura. El tiempo enseña a caminar con aquello que un día nos rompió.
Las cicatrices no desaparecen. Se quedan para recordarnos que hubo una batalla, que sangramos, que dolimos... y aun así seguimos respirando.
Qué extraño es el ser humano.
Le teme al dolor, pero es el dolor quien le enseña el valor de una sonrisa.
Le teme a perder, pero solo cuando pierde entiende el verdadero precio de lo que tenía.
Tal vez por eso nacemos sin respuestas.
Porque la vida no quiere alumnos que memoricen. Quiere personas que vivan.
Cada caída cambia algo.
Cada lágrima limpia una parte del alma.
Cada despedida deja espacio para una nueva versión de nosotros.
Y cuando vuelvas a mirarte al espejo, ya no serás quien eras.
Serás alguien que conoció el infierno... y decidió seguir buscando el cielo