He caminado, pensando y meditando,
de mí mismo, esencia he ido tomando,
como condimento para crecer,
y poco a poco volver a nacer.
He pasado por sombras y por sentir,
aprendiendo lo duro que es vivir,
adopté una coraza, firme y fría,
para el mundo… y también para mi día.
Para mí, para todos, sin distinción,
protegí lo que queda en mi interior,
y hoy le pongo fin a ese sendero,
que reinicio una y otra vez entero.
Porque al final, final nunca será,
siempre hay algo nuevo que aprenderá,
valoro cada paso recorrido,
cada error que me ha reconstruido.
El camino es el mismo, sin cambiar,
pero yo ya no vuelvo a ser igual,
quizás otro yo logre terminar,
lo que hoy dejo abierto… sin final.