Dos meses después,
tu nombre volvió a aparecer
en el lugar donde ya no esperaba encontrarte.
No dijiste “hola”,
pero miraste.
No preguntaste por mí,
pero dejaste un like
como quien toca una puerta
y se va antes de saber si le abrirán.
Y yo, qué tonta,
me quedé mirando la notificación
como si pudiera decirme
todo aquello que tú callaste.
Después vinieron las canciones,
las coincidencias,
las notas,
los colores que quizá no significan nada
pero que yo quisiera que significaran todo.
Y pienso:
¿Será que también me recuerdas?
¿Será que alguna vez entras a mi perfil
solo para saber cómo estoy?
¿Será que quisiste hablarme
pero recordaste que fui yo
quien te pidió que te fueras?
O quizá no.
Quizá fui yo
buscando tu nombre entre las casualidades,
convirtiendo un corazón en una esperanza
y una canción en una respuesta.
Y qué miedo.
Porque una parte de mí
quiere creer que regresaste por mí,
mientras la otra me susurra
que no vuelva a construir un hogar
con señales que todavía no sé leer.
Así que aquí estoy,
con tu follow de vuelta,
tus likes,
mi nota esperando una respuesta
y el corazón haciendo demasiado ruido.
No sé si estás volviendo.
No sé si alguna vez te fuiste del todo.
Solo sé que, después de dos meses,
volví a preguntarme lo mismo
que intenté dejar atrás:
¿y si esta vez sí me habla?
Y, peor todavía…
¿y si solo me estoy ilusionando?