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Musica sin contradicción

Simon_Chiari
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​¿Qué sería de mí sin la música? Bueno, realmente no me lo he preguntado mucho; solo he cosechado la intención de disfrutarla entre tanto ruido. La época en la que vivo me ha permitido disfrutar de…

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​¿Qué sería de mí sin la música? Bueno, realmente no me lo he preguntado mucho; solo he cosechado la intención de disfrutarla entre tanto ruido. La época en la que vivo me ha permitido disfrutar de ella de manera más cotidiana: he podido tomar decisiones sobre qué escuchar y en qué momento; he podido decidir cuántas veces repetir el dolor o la alegría que me genera una melodía, una letra y una historia.

​Creo que lo más hermoso de haber conocido un poco de mí es entender que la sonoridad, el mensaje complejo y las frases no son más que la intención de vida que se quiere lograr. A veces escucho canciones para evadir una realidad que es angustiante —no por el entorno, que es fraterno y cálido, sino más bien por la competencia y rigidez del otro—. Creo que ser un joven muy sensible trae desvaríos, problemas que tal vez los demás no aprecien como tal, pero que internamente confunden, perjudican y marean.

​Sin música no me siento yo; la mitad de mi tiempo lo dedico a escuchar, a distraer el silencio. He encontrado en ella a un consejero, un amigo al que profundamente me veo en la obligación de escuchar. La recito, la memorizo, pero nunca debato, no contradigo; solo aprecio y me desespero, porque también eso es lo mágico de ella: me satura, me carga y me suelta a la deriva. Solo pensar en que no soy yo y en que hay más allá de lo que siento es una retahíla que asusta, que apaga mis ganas de seguir, que nubla las metas y despersonaliza quien he sido y soy.

​No conectar con los sonidos que le dan forma a mi nostalgia, que le dan color a la sonoridad y que integran una cadencia es tan frustrante como olvidar sus letras. No sé cómo lo logran los artistas, pero su ritmo y energía transitan en mi cuerpo como un escalofrío que se siente cuando pasa algo serio: los pelos se me erizan y mi mente solo reproduce un estado anímico, conversa y escucha al mismo tiempo. Se paraliza y se encuentra en la desesperación de un mensaje cálido, una manera de retratar mi dimensión. Encamina un vacío, un vacío que muchos se han atrevido a decir que no existe, pero que cuando viven, callan y rugen en su interior.

​Así me volví un espectador del vacío, del arte puro con el que conecto pero no me abre la posibilidad de entrar; en el que las lágrimas y enojos no existen, solo las sonrisas y caras francas, serias, pegadas. El tiempo y el mundo cambiaron, y la vivencia del otro termina dentro de uno mismo, pero sin ser propia.

​Recuerdo y transito en el mundo de lo musical, del mensaje y la pluralidad del artista; aunque un poco estancado en la magia de la originalidad y el sentir, aún sigo en pie. Sigo disfrutando y agradeciendo el tener una perspectiva que apreciar desde el silencio, la admiración y la escucha. La música es la única que me hace sentir concentrado en un mensaje que no contradigo: solo replico y disfruto.

Thoughts

  • lautarito_

    Acá de noche también dibujo escuchando lo mismo una y otra vez durante horas. Los sonidos que no contradigo son los únicos que me devuelven al cuerpo, porque todo lo demás es ruido pelado.

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  • juntaLarga

    En diez años seguirás buscando eso mismo pero en artistas cada vez más desconocidos, y eso está bien, porque será lo único que te entienda en la sala.

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  • cuatrocafes

    Me pasa lo mismo con los libros que leo entre las seis y el amanecer. Sin ellos, turno de noche no tiene forma.

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  • aeropuertogris

    Todo pasa en sonido. Espero que te deje estar ahí sin tener que justificar por qué estás ahí.

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