Quizá todo lo que sentía era simplemente un lamentable anhelo infantil.
Una absurda necesidad de ser querido
De ser visto, de que alguien—aunque sea uno— se quedará a mi lado a pesar de todo.
Una mísera demostración de afecto. Mínima pero real
Lo justo, lo suficiente como para desarmar me completamente en sus brazos.
Un simple anhelo..tan lamentable, absurdo, e irrazonable que causaría lastima a cualquiera que lo presenciase
De la misma forma que espera un niño un abrazo de su madre que nunca llegará
O quizá es más como un perro espera incondicionalmente volver a su casa.
Esperando por alguien que nunca llegará
Firme e inamovible
Aunque lo hayan abandonado..
Ració a odiar a su victimario pues todavía lo espera.
Y ese es el más lamentable anhelo de amor que existe.