Mi esperanza se rompió cuando la luz me hizo abrir los ojos. El sueño de anoche no se volvió realidad, a pesar de que lo anhelaba.
Clamé y clamé, pero el Señor lo decidió: vivirás un día más, aunque sea en contra de tu voluntad.
Planeé partir y hacerlo por mí mismo; no me fue tan conveniente. Deseé, en un impulso, no pensarlo tanto, pero el miedo fue más resistente.
Es inútil: la vida no es lo que parece, puesto que el mundo no ofrece lo que a ti te favorece.
El Señor dice que anheles la muerte, que pienses más en la vida eterna; pero cuando se la pides, es como si no hubiera dicho nada.
¡No contesta!
¡No responde!
¡Otro día no quiero despertar!
— Jorge Guzmán