Acho, la que llama a merendar desde la cocina es Seolhwa, y Nari juega a ser Seolhwa. ¿Los críos se reparten los personajes según los adultos que tienen en casa?
Extra 3- Cartón de babel
La Torre de Babel tiene treinta y siete pisos.
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Acho, la que llama a merendar desde la cocina es Seolhwa, y Nari juega a ser Seolhwa. ¿Los críos se reparten los personajes según los adultos que tienen en casa?
Contenido de la publicación
La Torre de Babel tiene treinta y siete pisos.
Sora dice que tiene cuatro.
Sora está equivocada.
Ella cuenta las cajas, las sillas y la mesa colocada al revés en la parte más alta, pero no puede ver todos los pisos porque todavía no obtuvo una habilidad de rango suficiente.
Yo sí puedo verlos.
Los pisos invisibles se extienden más allá del techo. Cruzan las nubes, atraviesan el cielo y llegan hasta un lugar donde las estrellas parecen ojos abiertos.
Cada ojo nos observa.
Algunos parpadean.
Otros esperan.
No me gustan.
Aprieto la empuñadura de la Espada del bosque.
Es un arma larga, poderosa y cubierta de cicatrices de miles de batallas. También tiene unas letras de colores impresas en un costado porque antes fue un tubo de cartón para envolver regalos.
Pero eso no importa.
Solo las personas que no saben mirar creen que sigue siendo cartón.
La sostengo frente a la Torre.
Mi capa negra se mueve detrás de mí.
En realidad, es una toalla de baño que Minjun encontró en el armario, pero ahora pertenece al cazador más fuerte de la humanidad.
A mí.
[Kim Cheonro.]
[Clase: Maestro cazador.]
[Nivel: Muchísimo.]
[Estado: Serio.]
-Tenemos que entrar -digo.
Intento hablar como él.
Kim Cheonro nunca grita cuando no es necesario. Habla bajo y todos lo escuchan.
Yo también hablo bajo.
-¿Qué dijiste? -pregunta Nari.
-Que tenemos que entrar.
-No te escuché.
-¡QUE TENEMOS QUE ENTRAR!
Eso no salió igual.
Nari levanta su martillo.
Es rojo, hace ruido cuando golpea algo y tiene una cara sonriente dibujada en el costado.
Ella no quiso interpretar a nadie que utilizara espadas, libros o magia.
Eligió a Seolhwa porque Seolhwa puede golpear enemigos y después volver a golpearlos si todavía se mueven.
-Entremos rompiendo la puerta -propone.
-No podemos romperla -dice Sora-. Primero debemos cumplir las condiciones.
Sora sostiene su libro contra el pecho.
Es un cuaderno de tapas azules lleno de mapas, nombres y reglas que inventó ella misma. Afirma que es el Libro de los siete frentes.
También dice que ella interpreta a Eunbyeol porque alguien tiene que pensar.
Nari se ofendió cuando escuchó eso.
Yo también pensé que sonaba un poco ofensivo.
-¿Cuáles son las condiciones? -pregunto.
Sora abre el cuaderno.
Busca la página correcta.
Tiene muchas páginas correctas.
Demasiadas.
-Primero, debemos confirmar los integrantes del grupo.
Minjun aparece detrás de ella y le roba una galletita del bolsillo.
Sora no lo ve.
Yo sí.
Minjun me hace una señal para que no diga nada.
Lleva una capa negra más pequeña, dos cucharas de madera en el cinturón y una etiqueta pegada en el pecho.
[Kwon Taesung.]
Minjun eligió ser Kwon porque Kwon puede esconderse, moverse entre sombras y tomar comida sin que los adultos sepan quién fue.
No creo que esa sea la descripción exacta de su clase.
Pero Minjun dice que sí.
-Yo estoy -dice mientras mastica.
Sora lo mira.
-¿De dónde sacaste eso?
-Era parte de mi inventario.
-Estaba en mi bolsillo.
-Tu bolsillo era parte del escenario.
Sora intenta recuperar la galletita.
Ya desapareció.
Minjun sonríe.
-Los objetos consumibles no pueden devolverse.
-Después te voy a sacar de la formación.
-No podés. Soy importante para la historia.
Sora parece querer discutirlo.
Yo levanto la espada.
-Pasamos lista.
Kim Cheonro haría eso.
Quizá.
Sora acomoda su libro.
-Eunji.
-Kim Cheonro -la corrijo.
-Tu nombre es Eunji.
-Pero ahora soy Kim Cheonro.
-Entonces voy a anotar los dos.
Eso me parece razonable.
-Eunji, interpretando a Kim Cheonro.
Levanto la espada.
-Presente.
-Minjun, interpretando a Kwon Taesung.
Minjun hace girar sus cucharas.
Una se le escapa y golpea una caja.
-Fue intencional.
Sora no lo anota.
-Park Sora, interpretando a Kim Eunbyeol.
Ella marca su propio nombre.
-Lee Dabin, interpretando a Lee Hejin.
Dabin levanta una calculadora.
Tiene unos anteojos sin cristales y una expresión que parece decir que todos los demás estamos cometiendo errores.
-La probabilidad de completar el piso es de ochenta y tres por ciento.
-La calculadora está apagada -dice Minjun.
Dabin mira la pantalla.
-La batería no afecta mi inteligencia.
-Entonces ¿para qué la usás?
-Para que los demás sepan que soy inteligente.
Me parece una buena explicación.
-Kang Junseo, interpretando a Kang Mujin -continúa Sora.
Junseo levanta su escudo.
Es una tapa grande de plástico con sesenta y cuatro líneas dibujadas.
Junseo es el mayor de nosotros.
Habla poco y siempre termina cargando las cajas más pesadas.
Cuando algo se cae, él se coloca debajo antes de preguntar qué es.
Por eso interpreta a Mujin.
-Yoo Nari, interpretando a Seolhwa.
Nari golpea el suelo con el martillo.
-¡Presente!
-Choi Haru, interpretando a Han Jiwon.
Haru levanta un bolso lleno de curitas.
Tiene cinco años y piensa que cualquier problema del cuerpo puede solucionarse pegándole algo encima.
Su oso de peluche tiene tantas curitas que ya no se le ve un ojo.
-Todos están sanos -informa.
-Nadie está herido todavía -dice Dabin.
-Por eso están sanos.
-Lim Taeyang, interpretando a Seo Doyun.
Taeyang no responde.
Está sentado sobre una caja, con un arco de juguete apoyado sobre las rodillas.
Sora levanta la cabeza.
-Taeyang.
Él dispara.
La flecha de ventosa cruza el campo de batalla y se pega en el centro del cartel que dice TORRE DE BABEL.
-Presente -murmura.
Sora anota una marca.
Somos ocho cazadores.
El mismo número que volvió del quinto piso.
Eso es importante.
Nadie lo dice.
Pero todos lo sabemos.
Miro la torre.
Las mantas que forman sus paredes se mueven aunque no hay viento.
Las cajas crujen.
Las caras blancas colgadas en el cielo giran hacia nosotros.
Una voz baja desde el último piso.
-Terminaron de presentarse.
No parece la voz de un niño.
Parece la voz de algo que vivía antes de que los niños tuvieran nombres.
Sora cierra el libro.
Nari sostiene el martillo con ambas manos.
Junseo se coloca delante de Haru.
Yo levanto la espada.
En lo alto de la Torre aparece una figura blanca.
Es alta.
Delgada.
Perfecta.
Una capa sin una sola arruga cae desde sus hombros.
El rostro es completamente liso.
No tiene ojos.
No tiene boca.
No tiene nariz.
Aun así, sé que sonríe.
[Entidad exterior detectada.]
[AGNÓVAR.]
[Dios del Nombre Único.]
[Señor de las Cajas Blancas.]
[Destructor de la Merienda.]
-Esa última parte no estaba acordada -dice Sora.
Agnóvar inclina la cabeza.
Su cuerpo pulcro pertenece a Jiho.
Jiho tiene nueve años, se peina antes de cada juego y tarda más tiempo preparando la entrada del villano que peleando.
También dice que los antagonistas son mejores porque pueden hacer discursos y nadie puede interrumpirlos.
Nari siempre lo interrumpe.
-Yo soy quien decide mis títulos -responde Agnóvar.
-No podés destruir la merienda -dice Haru.
-Puedo destruir cualquier cosa.
-Seolhwa se va a enojar.
Agnóvar queda callado.
Incluso los dioses exteriores deben tener cuidado con eso.
La figura blanca abre los brazos.
Detrás de ella aparecen miles de ojos.
Las caras sin rostro descienden desde el cielo.
La Torre respira.
-Pequeños habitantes de la Tierra -dice Agnóvar-. Les concederé una oportunidad.
-No la necesitamos -responde Nari.
-No sabés cuál es.
-No importa.
Agnóvar gira lentamente hacia ella.
-Voy a fingir que no escuché eso.
-¡Te escuché fingir!
-Nari -dice Sora-. Dejémoslo terminar.
Agnóvar endereza los hombros.
-Les permitiré subir hasta mi trono. Si consiguen derrotarme, conservarán sus nombres.
Minjun levanta una cuchara.
-¿Y si perdemos?
-Todos se llamarán Jiho.
El verdadero horror entra en mi corazón.
Miro a mis compañeros.
Nari Jiho.
Junseo Jiho.
Haru Jiho.
Minjun Jiho.
No.
Sería demasiado confuso.
-No vamos a perder -digo.
Agnóvar orienta su rostro liso hacia mí.
-¿Cuál es tu nombre, cazadora?
Aprieto la espada.
La respuesta debería ser Kim Cheonro.
Estoy interpretándolo.
Tengo su capa.
Su espada.
Su postura.
Pero la pregunta me hace sentir algo raro.
-Eunji.
Agnóvar queda inmóvil.
-Ese no es el nombre de tu personaje.
-Es el mío.
-Entonces no sos Kim Cheonro.
-Sí soy.
-No podés ser ambos.
Pienso en eso.
Papá tiene muchos nombres.
Kim Cheonro.
Byeolha.
Capitán.
Cazador.
Algunos de esos nombres no puedo recordarlos bien cuando intento decirlos.
Pero cuando vuelve a casa, Eunji lo llama de una manera y él siempre gira.
Agnóvar espera.
-Puedo ser Eunji y jugar a ser Kim Cheonro.
-Eso no cuenta.
-Sí cuenta.
-No.
-Sora.
Sora abre el libro.
-Lo registraré como identidad doble provisional.
Dabin levanta la calculadora.
-Es válido.
Agnóvar mueve la cabeza hacia ellas.
-Ustedes están inventando las reglas.
-Vos también -responde Minjun.
El dios exterior guarda silencio.
Después sonríe sin boca.
-Excelente.
La Torre se abre.
El primer piso es la Ciudad de las Lenguas Mezcladas.
Las paredes hablan al mismo tiempo.
Una manta dice que avancemos.
Una caja dice que retrocedamos.
Un oso de peluche con casco grita algo que nadie comprende porque Haru lo puso boca abajo.
Sora abre el libro.
-La lengua común es inestable.
-Yo entiendo todo -dice Minjun.
-¿Qué dijo el oso?
Minjun lo escucha.
-Que tiene hambre.
Haru gira al oso.
-Siempre dice eso.
Dabin examina siete cintas que suben por las paredes.
Roja.
Azul.
Verde.
Amarilla.
Negra.
Plateada.
Rosa.
-Son corrientes mágicas -dice-. Todas terminan en la cima.
-Tenemos que cortarlas -digo.
Dabin niega.
-No. Si las cortamos, la torre se cae.
-Entonces las dejamos.
-Si las dejamos, Agnóvar se vuelve más fuerte.
Nari levanta el martillo.
-Rompamos a Agnóvar.
-Primero hay que llegar -dice Sora.
Junseo clava el escudo contra el suelo.
-Pasen detrás.
Las voces de las paredes aumentan.
Dicen nuestros nombres.
Después los cambian.
-Eunji.
-Kim Cheonro.
-Eunji.
-Byeolha.
-No sos ninguna.
La última voz sale desde debajo de mis pies.
Miro el suelo.
Por un momento no recuerdo qué nombre debo usar.
La espada se vuelve pesada.
Sora toca mi hombro.
-Eunji.
Giro.
Ella señala el libro.
Mi nombre está escrito.
No desapareció.
-Seguimos juntos -dice.
Los demás responden.
-Minjun.
-Sora.
-Dabin.
-Junseo.
-Nari.
-Haru.
-Taeyang.
Las voces de la Torre intentan mezclarlos.
Nosotros los repetimos más fuerte.
Finalmente, Taeyang dispara una flecha.
La ventosa golpea la cinta negra.
Las paredes dejan de hablar.
-Encontré la corriente principal -dice.
Dabin mira el punto.
-Fue un análisis conjunto.
Taeyang no discute.
Avanzamos.
El segundo piso es el Bosque de los Nombres Robados.
Los árboles están hechos con almohadas verdes.
De sus ramas cuelgan etiquetas.
Algunas tienen nombres.
Otras están vacías.
Minjun camina delante de mí.
Eso es raro.
Minjun nunca camina delante cuando puede esconderse detrás de otra persona.
-Kwon -lo llamo.
No responde.
-Minjun.
Se detiene.
Mira hacia abajo.
La etiqueta de su pecho desapareció.
-¿Quién soy? -pregunta.
Su voz es pequeña.
No parece estar actuando.
La Torre robó su nombre.
Sora abre el libro.
La página está vacía.
-No aparece.
Dabin toca sus anteojos.
-El sistema dejó de reconocerlo.
Junseo levanta el escudo.
-Sigue estando acá.
-Eso no demuestra quién es -dice Dabin.
Minjun mira sus cucharas.
No sabe cómo sostenerlas.
Agnóvar aparece sentado sobre una rama.
Cruza las piernas.
La etiqueta de Minjun cuelga entre sus dedos.
-Una persona sin nombre no pertenece a ningún grupo.
-Devolvela -digo.
-Pedís demasiado.
-No estoy pidiendo.
-Entonces ofrecé algo.
Mete la etiqueta dentro de su capa.
Minjun baja la cabeza.
Lo observo.
No recuerdo todas las cosas que hizo.
No sé cuál es su clase real.
Pero tiene migas en la mejilla.
Miro su bolsillo.
Está lleno.
-Sos Minjun.
Levanta la cabeza.
-¿Cómo sabés?
-Robaste las galletitas de Sora.
Sora revisa sus bolsillos.
-¡Minjun!
Él retrocede por costumbre.
-No podés demostrarlo.
Sonrío.
-¿Ves?
Minjun mira sus cucharas.
Las sostiene correctamente.
-Soy yo.
Agnóvar inclina el rostro.
-Eso no es una prueba válida.
-Para nosotros sí.
Minjun arroja una cuchara hacia una sombra situada detrás de Agnóvar.
Corre.
Desaparece.
En realidad, se desliza debajo de una manta.
Pero dentro del Bosque de los Nombres Robados se convierte en una sombra negra.
Aparece detrás del dios.
Recupera su etiqueta.
También saca un caramelo de su bolsillo.
-Reencuentro -dice.
Agnóvar toca su capa.
-Eso no te pertenecía.
-Ahora está en mi inventario.
-Devolvelo.
-Ofrecé algo.
El rostro liso se dirige hacia él.
Minjun se esconde detrás del escudo de Junseo.
-Avancemos -dice rápidamente.
En el tercer piso nos espera el Ejército de los Sin Rostro.
Son cientos.
Miles.
Muñecos.
Peluches.
Figuras de acción.
Un dinosaurio de plástico del tamaño de una montaña.
Todos llevan máscaras blancas.
Agnóvar aparece detrás de ellos.
-Les concederé otra oportunidad.
Nari se adelanta.
-¡Dejá de darnos oportunidades!
-Es parte de mi personalidad.
-Tu personalidad habla demasiado.
-Y la tuya golpea sin pensar.
Nari levanta el martillo.
-Sí.
Carga.
-¡Bestia despierta!
El primer soldado sin rostro sale volando.
El segundo cae sobre el dinosaurio.
El dinosaurio despierta.
Ruge.
Es el rugido más terrible que escuché.
También se parece bastante a Minjun diciendo «rawr».
Sora extiende el libro.
-¡Formación!
Junseo corre hacia el frente.
Clava el escudo.
Las líneas de su superficie se encienden.
[Fila que permanece.]
La cola del dinosaurio golpea.
Junseo no retrocede.
Sus piernas tiemblan.
El escudo cruje.
Pero detrás de él estamos a salvo.
-¡Ahora! -grita.
Taeyang dispara.
Una flecha golpea el ojo izquierdo del dinosaurio.
La segunda se pega en la nariz.
La tercera impacta una lámpara que no pertenece al mundo imaginario.
Taeyang la mira.
-El viento -dice.
Nadie discute.
Dabin señala siete puntos sobre el cuerpo del ejército.
-¡Cada grupo está conectado a una corriente!
Sora pasa las páginas.
-¡Asamblea de nombres!
Una cuerda de luz une nuestros pechos.
Puedo ver a todos.
Junseo delante.
Haru detrás.
Nari a la izquierda.
Taeyang sobre una torre.
Minjun escondido donde cree que nadie lo ve.
Dabin marcando trayectorias.
Sora manteniendo el vínculo.
Nadie desaparece.
-¡Eunji! -grita Sora-. ¡Orden!
Kim Cheonro siempre sabe qué hacer.
Yo no.
Pero todos esperan.
Miro las corrientes.
Miro los soldados.
Miro a mis amigos.
-¡No peleen contra todos!
Nari ya golpeó a nueve.
-¡Demasiado tarde!
-¡Fijen las cintas!
Dabin lanza pinzas de madera.
Minjun corre entre sombras y coloca una.
Taeyang dispara otra.
Junseo avanza protegiendo a Haru.
Nari utiliza el martillo para clavar la cuarta.
Sora y Dabin aseguran dos juntas.
Queda una.
La sostiene el dinosaurio.
-Voy -digo.
Corro.
Los muñecos intentan detenerme.
La Espada del bosque corta sus ataques.
No los corta a ellos.
Haru dijo antes de empezar que nadie podía morir de verdad.
Incluso los enemigos tienen que ir al hospital después.
El dinosaurio baja la cabeza.
Abre la boca.
Sus dientes son enormes.
También están pintados con marcador.
Salto.
Clavo la espada entre sus ojos.
-¡Segundo estilo!
No recuerdo cómo se llama.
-¡POSTURA... CONTRA EL DINOSAURIO!
Doy un golpe.
No ocurre nada.
Doy otro.
El dinosaurio cae de costado.
Minjun deja de hacer el sonido.
La última cinta queda expuesta.
Nari la clava con el martillo.
Las siete corrientes se detienen.
Los soldados sin rostro caen.
El dinosaurio queda inmóvil.
Haru corre hacia él.
-Está herido.
Le coloca una curita sobre la nariz.
-Ahora está bien.
-Era enemigo -dice Dabin.
-También era paciente.
Jiwon diría eso.
O eso creo.
El último piso no tiene paredes.
Solo existe un cielo blanco lleno de ojos.
Agnóvar espera en el centro.
Su cuerpo está completo.
Pulcro.
Su capa no tiene polvo, a pesar de que Minjun le pisó una esquina en el bosque.
Eso demuestra que realmente es un dios.
A sus espaldas se encuentra una torre más alta.
No está hecha con cajas.
Está hecha con nombres.
Miles de nombres forman cada ladrillo.
Algunos brillan.
Otros apenas se ven.
Agnóvar abre los brazos.
-Llegaron.
-Te lo dijimos -responde Nari.
-No dije que no pudieran hacerlo.
-Entonces no actúes sorprendido.
El dios ignora el comentario.
Nos observa uno por uno.
-Ahora decidirán quién merece conservar su nombre.
El suelo se divide.
Ocho círculos aparecen debajo de nosotros.
Uno para cada cazador.
-Solo uno puede salir.
Haru levanta la mano.
-No.
Agnóvar gira hacia ella.
-No era una pregunta.
-Igual no.
-Las reglas-
Sora golpea su libro.
-Nuestras reglas dicen que todos regresan.
-Este es mi piso.
-Nosotros lo estamos jugando -dice Minjun.
Agnóvar queda quieto.
Parece molesto.
Eso lo hace más peligroso.
Los ojos del cielo se abren.
-Entonces los obligaré.
Los círculos empiezan a alejarse.
Junseo clava el escudo.
Sora activa la Asamblea.
La cuerda que nos une se estira.
No se rompe.
Agnóvar levanta una mano.
-Voy a eliminar sus nombres.
La Torre de nombres respira.
Las letras empiezan a salir de nuestros cuerpos.
Sora.
Dabin.
Junseo.
Nari.
Haru.
Taeyang.
Minjun.
Intento sujetarlas.
No puedo.
Mi propio nombre empieza a desprenderse.
Eunji.
La palabra flota delante de mí.
Agnóvar extiende la mano.
-Dámelo.
-No.
-No podés conservarlo.
-Sí puedo.
-¿Por qué?
Miro a los demás.
Sora continúa sujetando el vínculo.
Junseo no suelta el escudo.
Nari golpea su círculo.
Haru protege al dinosaurio herido.
Taeyang apunta hacia el cielo.
Dabin busca una contradicción.
Minjun todavía tiene el caramelo robado.
-Porque ellos saben quién soy.
Agnóvar cierra la mano.
Las letras aceleran.
-También pueden olvidarte.
Eso me asusta.
No quiero que Eunji desaparezca.
No quiero convertirme en un ladrillo.
No quiero que los chicos miren mi lugar vacío y pregunten quién estaba allí.
Papá regresó herido.
Kwon casi no volvió.
Los adultos no dijeron todo delante de nosotros.
Pero los niños también entienden cosas.
A veces entendemos sin que nadie nos las explique.
El quinto piso intentó separar a Kwon.
La Torre quiso transformar a todos en una misma persona.
Agnóvar piensa que un nombre puede quitarse como una etiqueta.
Pero se equivoca.
-¡Nombre anclado! -grito.
La palabra Eunji regresa a mi pecho.
Después señalo a cada uno.
-¡Sora!
Su nombre vuelve.
-¡Dabin!
-¡Junseo!
-¡Nari!
-¡Haru!
-¡Taeyang!
-¡Minjun!
Cada palabra se clava dentro de quien pertenece.
Agnóvar retrocede.
-No podés anclar tantos.
-Soy de nivel muchísimo.
-Ese nivel no existe.
-Dabin.
Dabin revisa la calculadora apagada.
-Ahora existe.
Agnóvar aprieta ambas manos.
El cielo se rompe.
Miles de rostros sin facciones descienden.
-Entonces voy a destruirlos de manera directa.
Junseo levanta el escudo.
-Detrás de mí.
-No -digo.
Todos me miran.
-Juntos.
Me coloco a su lado.
Nari al otro.
Sora abre el libro detrás.
Dabin levanta la calculadora.
Haru prepara las curitas.
Taeyang apunta.
Minjun hace girar sus cucharas.
Agnóvar desciende.
Las dos dagas blancas aparecen en sus manos.
-Voy a concederles una última oportunidad.
Nari golpea el suelo.
-¡VENÍ DE UNA VEZ!
El dios carga.
El combate comienza.
Junseo bloquea la primera daga.
Nari golpea el brazo derecho.
Minjun aparece detrás y roba la segunda.
Agnóvar gira.
Taeyang dispara.
La flecha se pega en el lugar donde debería tener un ojo.
El dios queda inmóvil.
-Eso es humillante.
-Era el objetivo -dice Dabin.
Agnóvar intenta arrancar la flecha.
Sora grita:
-¡Rotación de frente!
Junseo y yo intercambiamos posiciones.
No sé exactamente cómo.
Corremos uno alrededor del otro y casi chocamos.
Pero cuando Agnóvar recupera la visión, yo estoy delante.
Levanto la espada.
Él bloquea.
El impacto sacude el cielo.
-No sos Kim Cheonro -dice.
-Ahora sí.
-Él no pelea de esa manera.
-Yo tampoco.
Golpeo otra vez.
Agnóvar retrocede.
Nari aparece a mi lado.
-¡Primer impacto!
El martillo golpea su hombro.
-¡Segundo!
El torso.
-¡Tercero!
La pierna.
Agnóvar intenta alejarse.
Minjun arroja una cuchara detrás de él.
-¡Reencuentro!
Se desliza por debajo de la capa blanca.
Jiho pisa la tela.
El dios exterior pierde el equilibrio.
Cae sobre una rodilla.
Nari levanta el martillo.
-¡Cuarto impacto!
Golpea el pecho.
[Regeneración bloqueada.]
Agnóvar mira su cuerpo.
Aparecen grietas.
-No deberían poder hacer esto.
-Vos redujiste tu poder -dice Dabin.
-No tanto.
-Calculaste mal.
Agnóvar se vuelve hacia ella.
-Nunca calculo mal.
-Entonces perdiste a propósito.
-Tampoco.
-No quedan opciones.
El dios exterior parece más herido por esa frase que por el martillo.
-Voy a eliminarte primero.
Se mueve hacia Dabin.
Junseo se interpone.
Recibe el golpe.
Su escudo se parte.
Haru grita.
-¡No muere aquí!
Corre.
Pega una curita sobre el brazo de Junseo.
La grieta del escudo deja de avanzar.
-Te quedan diez segundos -dice.
-¿Después?
Haru mira su bolso.
-Tengo más.
Junseo vuelve a levantar el escudo.
-Estoy bien.
El grupo se cierra alrededor de Agnóvar.
Sora levanta el libro.
-¡Todos aquí!
La cuerda de luz nos une.
Siento a cada uno.
No como voces.
Como lugares seguros.
Agnóvar intenta moverse.
Minjun sujeta su capa.
Nari bloquea un brazo.
Junseo el otro.
Taeyang apunta hacia la espalda del dios.
Dabin señala un hilo negro.
Una conexión que sube desde Agnóvar hasta la torre de nombres.
-¡Ahí está su vínculo!
Miro el hilo.
Tengo que cortarlo.
Solo eso.
Un objetivo.
Un resultado.
Kim Cheonro utiliza una técnica para ese momento.
La más poderosa.
La que no tiene intención.
La que no puede ser leída.
Cierro los ojos.
Intento dejar la mente vacía.
No funciona.
Pienso en la merienda.
En las galletitas que robó Minjun.
En si Seolhwa preparará chocolatada.
En si Haru pegó una curita sobre el oso o sobre el dinosaurio.
En si mi espada de cartón podrá cortar una cuerda.
Nada.
Necesito pensar en nada.
Pero pensar en nada sigue siendo pensar en algo.
-¿Cuánto falta? -pregunta Nari mientras intenta sujetar a Agnóvar.
-Estoy vaciando mi mente.
-¡Hacelo más rápido!
Agnóvar empieza a levantarse.
Miro el hilo.
No necesito ser exactamente como Kim Cheonro.
Él tiene su forma.
Yo puedo tener la mía.
Respiro.
Corro.
Agnóvar gira su rostro liso.
-No conseguirás-
Bajo la espada.
-Forma final.
La hoja atraviesa el hilo.
-Nada.
La conexión se corta.
El cielo se abre.
Los ojos desaparecen.
La Torre de nombres empieza a derrumbarse.
Agnóvar queda inmóvil.
Las grietas cubren todo su cuerpo.
Su capa pierde el blanco perfecto.
Una mancha de jugo aparece cerca del borde.
Eso significa que su derrota es verdadera.
-Imposible -dice.
Nari levanta el martillo.
-¿Puedo golpearlo otra vez?
-Ya perdió -responde Sora.
-Por eso.
Agnóvar levanta una mano.
-Admito mi derrota.
-Porque te obligamos -dice Minjun.
-No.
El dios alisa su capa.
-Porque decidí que continuar no era suficientemente interesante.
-Perdiste -repite Nari.
-Esta batalla.
-Perdiste.
-No la guerra.
-Perdiste.
Agnóvar gira hacia mí.
Aunque no tiene ojos, siento que me mira.
-Volveremos a encontrarnos, Eunji.
-No antes de quince pisos.
Sora levanta el libro.
-Está prohibida la interferencia exterior.
Agnóvar queda quieto.
-Entonces volveré después de quince pisos.
-Eso es mucho -dice Haru.
-Los dioses sabemos esperar.
Minjun muestra el caramelo que robó.
-¿También podés esperar para recuperar esto?
Agnóvar revisa su capa.
-Devolvelo.
-Ofrecé algo.
-Sos insoportable.
-Soy Kwon.
El cuerpo blanco empieza a desaparecer.
La Torre se desarma detrás.
Las caras lisas se convierten en hojas de papel.
Los ojos del cielo caen como dibujos.
Agnóvar señala a Minjun.
-Ese caramelo formaba parte de mi manifestación.
Minjun lo abre.
-Ahora forma parte de mi experiencia.
Se lo mete en la boca.
Agnóvar desaparece en completo silencio.
No porque quiera.
Porque no encuentra una respuesta.
La ciudad queda libre.
Los soldados sin rostro recuperan sus caras.
Los peluches heridos son trasladados al hospital de Haru.
El dinosaurio recibe otra curita.
Las siete corrientes se separan y forman siete torres distintas.
Sora levanta el libro.
[PISO 5½ COMPLETADO.]
[LA TORRE DE LOS NIÑOS.]
[Condiciones cumplidas:]
[Agnóvar fue derrotado.]
[Todos conservaron sus nombres.]
[Kwon recuperó su galletita.]
-El caramelo -corrige Minjun.
Sora cambia la línea.
[Kwon recuperó un caramelo que no era suyo.]
-Mejor.
La ventana continúa.
[Todos los heridos fueron tratados.]
[Ningún cazador fue convertido en ladrillo.]
[Ningún participante murió de verdad.]
[CALIFICACIÓN FINAL: EX.]
Todos levantamos las armas.
Incluso Haru, aunque lo único que tiene en la mano es una curita.
Ganamos.
No como los adultos.
Mejor.
Porque todos seguimos aquí.
Nadie está cubierto por una sábana blanca.
Ningún nombre aparece sobre una camilla.
Junseo tiene el escudo roto, pero Haru dice que puede curarlo con cinta.
Sora tiene todas las páginas.
Dabin todavía sabe quién es.
Taeyang recupera sus flechas.
Nari quiere volver a pelear.
Minjun sigue robando cosas.
Eso significa que todos están bien.
Miro la torre vencida.
Kim Cheonro consiguió superar este piso.
Ahora yo también.
Cuando papá regrese a la casa esta noche, voy a contarle que encontré una forma de hacerlo sin que nadie muriera.
Quizá pueda usarla la próxima vez.
Una voz atraviesa el cielo.
No pertenece al sistema.
Tampoco a Agnóvar.
Es más poderosa que ambos.
-¡Chicos! ¡Vengan, que preparé chocolatada!
El mundo se detiene.
Las siete torres vuelven a convertirse en cajas.
El cielo lleno de estrellas regresa a ser el techo de la sala.
Mi Espada del bosque vuelve a parecerse demasiado a un tubo de cartón.
El escudo de Junseo es otra vez una tapa de plástico.
Las dagas de Minjun son cucharas de madera.
Jiho está sentado debajo de una manta blanca, con una máscara de cartón torcida sobre la cabeza.
Seolhwa vuelve a llamar desde la cocina.
-¡Y hay galletitas!
Minjun corre primero.
-¡Es una trampa! -grita Sora.
Pero corre detrás de él.
Todos abandonamos la Torre.
Yo soy la última en salir.
Miro las cajas derrumbadas, los muñecos heridos y el hilo negro cortado sobre la alfombra.
El quinto piso terminó.
Agnóvar fue derrotado.
Y todos volvimos antes de que se enfriara la chocolatada.
Thoughts
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PermalinkJunseo con las piernas temblando y el escudo de plástico igual delante de Haru. Ese chico va a cargar las cajas pesadas toda la vida, causa.
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PermalinkAcho, la que llama a merendar desde la cocina es Seolhwa, y Nari juega a ser Seolhwa. ¿Los críos se reparten los personajes según los adultos que tienen en casa?
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PermalinkMae, Haru poniéndole curitas al dinosaurio enemigo me ganó, ya es mi favorita de toda la serie.
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PermalinkMinjun y el caramelo 😂
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PermalinkLa Torre queriendo que todos se llamen Jiho me hizo pensar en que los chicos siempre terminan jugando a lo que los grandes no les cuentan: el quinto piso, Kwon que casi no vuelve, el papá herido. Apuesto a que cuando Eunji le cuente a su papá esa forma de ganar sin que nadie muera, él la va a necesitar más que ella.
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Agradezco sus opiniones ( pido perdón por estar inactiva un tiempo TwT)