El hombre es un lienzo roto que restauro con hilos de amor.
Con cada puntada, un pedazo de mi corazón se desgarra en dolor.
Pero en cada lágrima que derramo, una gota de esperanza brota,
y en cada suspiro que doy, un soplo de vida eterna se despierta.
Canto 1
Hagamos al hombre conforme a nuestra imagen y semejanza;
que gobierne la tierra, respete el pacto sagrado, la divina alianza,
decidiendo por sí solo dónde poner su confianza: un libre albedrío,
esperando su amor voluntario, para que me busque cuando sienta frío...
Canto 2
Quiero que entienda que del polvo yo lo tomé...
Soy su Creador, YHWH,
aliento de vida soplé...
Para mi gloria lo configuré,
lo imaginé, lo diseñé, y aunque falló, siempre lo amé...
Su corazón lo dibujé,
con fuego santo lo forjé.
Canto 3
Quisiera estorbarle, quitarle el orgullo que lo despedaza.
El ego lo tiene muy ciego, no percibe que el infierno amenaza...
Lo espero en mi trono de gracia, me duele ver cómo fracasa.
Seguiré siendo su faro; espero que mire la luz y regrese a mi casa.