Si la escritura no tiene alma ¿para qué?
Si no tiene alma para qué un corazón
¿para que los latidos? ¿para que?
Si la escritura no tiene sangre, si no bombea, no se mancha las manos ¿para qué?
¿Para qué? díganme ¿para qué?
Estoy cansado de oír letras,letras, letras.
Letras engordando los renglones, vanidad.
Letras perfectas, sin una coma de más, ni un punto seguido, siempre un punto final.
Se engañan entre los barrotes de las hojas,
se muestran esbeltas, bien escritas, maquilladas, perfumadas, huelen a rosas, pero llegan a casa y se sienten solitarias y vacías.
Vanidad de vanidades.
Si la escritura no tiene vida entonces ¿para qué?
Si la escritura no va contra sí misma primero,
como todo buen arte, porque el primer enemigo siempre es uno mismo, entonces ¿contra quién pelea?
Si la escritura no va contra sus mismos grafemas
primero
entonces díganme ustedes ¿para qué escriben?
Este texto no es nada, no es nada.
No dice nada, son solo imágenes, una pintura aburrida en el cuaderno, un paso del viento que se esfuma y nada más.
¿Para perdurar?
¿Cuánto tiempo?
No creerás que Shakespeare se leerá por siempre ¿no?
O qué Warhol venderá por siempre ¿no?
O qué Nietzsche haya matado a dios de una vez y para siempre ¿no?
¿Lo crees?
Esto no es IA, no es Chat Gpt. Acá hay sangre y corazón.
Acá se escribe con la vena encendida
y se escupe fuego por la boca.
Y claro que mataré inocentes,
y es muy probable que algunos de los demonios que tomé por el cuello no eran sino ángeles a mi cuidado.
Es muy probable.
Porque soy un humano
y tengo las llaves del mal y del bien en mi garganta,
y me someto a sus juicios.
Estoy dispuesto a la hoguera y a los laureles.
Pero no me creo ni hereje ni prócer.
Y aún así recibo el fuego y las alabanzas.