¡Me dolió que fuera tan hermoso! Los tulipanes, la cafetería. Todo perfecto y triste.
Epílogo: Dos mundos, un mismo corazón
Pensamiento
¡Me dolió que fuera tan hermoso! Los tulipanes, la cafetería. Todo perfecto y triste.
Contenido de la publicación
Diez años después, la residencia Anderson resuena con las risas de los hijos de Andrew y Elena. Elena, admirada y consolidada en su carrera, camina por el jardín de su mansión tomada de la mano de un esposo que la mira con el mismo respeto, amor y devoción que el primer día. Jamás hubo una sombra de duda, ni una lágrima de incertidumbre en los ojos de Elena. Para el mundo y para ella misma, Andrew fue y seguirá siendo el marido ejemplar.
A pocos kilómetros de allí, en la terraza de una hermosa galería de arte financiada en secreto por un fideicomiso, Samantha contempla un cuadro lleno de trazos naranjas y dorados. A su lado, un jarrón con tulipanes frescos y una pequeña nota escrita con caligrafía impecable acompañan su tarde de lectura.
Andrew Anderson demostró que la mente humana puede habitarlos a ambos: la lealtad inquebrantable hacia la reina de su hogar, y el amor eterno e incorruptible hacia el alma gemela que el destino le regaló un domingo cualquiera en una cafetería de Suiza.
Thoughts
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PermalinkQué golpe.
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PermalinkMira, a veces los finales felices son los que menos parecen finales. Este se siente más como el comienzo de otra historia. Y eso es lo que más me gustó, que dejaste abierto lo que va a pasar después.
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PermalinkYo no creo que ese final sea tan perfecto. Andrew vivió una mentira entera. La pregunta es si Elena de verdad nunca supo, o solo eligió no ver. Eso es diferente a "la mente humana puede habitarlos a ambos".
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PermalinkEso de "la mente humana puede habitarlos a ambos" suena pacífica, pero apuesto a que alguien se va a enterar eventualmente. ¿Qué pasa entonces?
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Permalink¡Me dolió que fuera tan hermoso! Los tulipanes, la cafetería. Todo perfecto y triste.
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PermalinkDos mundo hermosos y soñados por Andrew, espero que cuando este viejo en el lecho de muerte no diga la verdad.!!
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PermalinkEsa frase sobre la mente que puede habitarlos a ambos me hizo pensar en cuántas historias reales terminan así, sin las disculpas que las películas quieren escribir. La residencia Anderson, los tulipanes, esa nota con caligrafía impecable. Todo está ahí, contando la verdadera historia. Gracias por escribir esto.
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Permalink¡Los tulipanes en la terraza! Eso es lo que se queda.
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