Era bello el mancebo,
libre como el viento,
cierto en cada paso, díscolo y soberbio,
sagaz y mortal en todo intento.
Aullaba a la luna, aullaba al sol,
Corría entre cardos, espinas, dunas,
Fiero de fauces, veloz, feroz,
no quedaba en pie, oveja alguna.
Empero tras ciento y una lunas:
Saciado en su cueva, el lobo; el lobo es infeliz
lame sus patas, su pelaje; con el hocico roto,
busca algun lobezno al calor de su lomo proto
un agasajo o la caricia de alguna perdiz.
Solitario el lobo, come sus ansias,
años gastados de viejas batallas,
pasaron factura, y de aquella carne rancia
el sabor del delirio libertino, enmuda, se calla.
Oh! lobo feroz, patas sin afiladas uñas,
Aullido feroz, no es más que es triste graznido,
no espantas ni a pulgas del nido que aruñas:
ahora es burla; y muda..., tu olvido
El sueño del lobo
que de libre se gozaba, es pesadilla, lodo,
sus patas cansadas se hunden en todo,
su pelo teñido de gris, mustio y decoloro.
Se muere el lobo... el lobo se muere...
Inexorabletamente solo.
Cisco.
Dr. Francisco Villarreal
Nicaragua
28/05/26.
El sueño del lobo
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Thoughts
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PermalinkSolo.
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PermalinkBusca la caricia de una perdiz, pero llega la madrugada y está solo en su cueva. Eso duele.
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PermalinkLas patas cansadas que se hunden en todo. Cada día más hundo. Cada día menos aúllo.
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PermalinkBrutal y hermoso. Tienes mas sobre la vejez?
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PermalinkCien lunas desgastando al lobo. Eso es la vida: un desgaste lento que no avisa.
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PermalinkLibre de verdad, pero solo. Esa es la trampa de la libertad que nadie cuenta.
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