En este lugar que carece de afecto,
un espacio abandonado de árboles que alimentan el suspenso y lo incierto,
donde la oscuridad se marca como presente,
donde los versos son agujas blancas
sedientas de dolor.
Me invitan de paseo a un lugar lleno de sombras,
a ver lápidas y cruces; me siento como en casa,
tal vez he visto la nostalgia.
Es un lugar que tiene algo de tristeza,
es un lugar que no tiene luz
porque ya todos se han marchado.
Me detengo un momento para respirar
porque siento la asfixia que me ataca;
es porque mi corazón se podría detener.
Me resulta hasta incómodo,
me resulta inestable sentir algo en mis labios.
Ahora no puedo expresarme,
ahora me siento inquieto y depresivo,
no hay calma en este triste tormento.
Cada noche es la más trágica
porque paso por este cementerio...
A veces me siento parte de él...
y no como invitado, como al principio.
Ahora soy parte de este mundo,
de este mundo oscuro que me duerme
en su ataúd de viejas tablas antiguas.
Y ahora, ¿qué más puedo decir?
Puedo llorar en soledad... en lo más profundo,
en lo que no acaba en este camino
lleno de piedras y cruces,
de lápidas y árboles que recogen la sombra.