Esa Yegua es la princesa del corral,
pierde los estribos y las herraduras,
tan salvaje con su caminar,
no hay macho que le clave las espuelas.
Entre tablas, mallas y clavos,
están escondidos los gallos,
mirándola hasta haberse desvelado,
gritándole a vivo pulmón piropos y halagos.
se revuelcan admirando su belleza
hecha perfume de sureña,
los chanchos sin ser cerdos
sueñan con su presencia,
disfrutándola sin alcohol de su presencia.
ella desmiente las expectativas al respirar,
no hay nadie mas viva al cabalgar,
se viste de rural sin maquillar su verdad,
lo único fresco que acepta es el barro en sus pezuñas.