El maldito estribillo se repite sin control
Esperando que algún día vuelvas. Ya, perdón.
Rogando por el beso que juraste que ibas a dar
Ese maldito estribillo en el fondo de mi corazón
El maldito estribillo se repite sin control
Esperando que algún día vuelvas. Ya, perdón.
Rogando por el beso que juraste que ibas a dar
Ese maldito estribillo en el fondo de mi corazón
Ese maldito estribillo repitiendo en el fondo del corazón: apuesto a que no te diste cuenta en qué momento pasó de ser una promesa a ser una cicatriz. El beso jurando que no llegaría, la espera que se canta sola. Se nota que esto está todavía fresco.
Ese estribillo que no se va. Es lo que se queda después, lo que suena en el silencio.
Odio la poesía cuando deja de ser arte y se convierte en mercancía emocional, en palabras maquilladas para recibir aplausos, en metáforas fabricadas para parecer profundas ante ojos distraídos.
Si no está a tu altura, no te agaches.
¿Dónde estoy?
El comité de padres de la promoción de la Magnísima Institución Educativa Emblemática Melitón Carvajal habría establecido una fecha para que los estudiantes finalmente puedan disfrutar de su viaje…
¿Cuál es la receta
Todo empezó el día anterior, al terminar la prueba de agilidad. Alphonse se dirigió a todos con voz clara y amable:
No te entiendo,
Vestido rojo, hilo fino rodeando los hombros. Mujer y hombre, no dejes de mirarme.