Una persona puede quedarse en silencio porque está en paz, porque está triste, porque tiene miedo o porque simplemente no necesita llenar cada espacio con palabras. No podemos conocer todas esas razones desde afuera. A veces creemos comprender a alguien cuando, en realidad, solo estamos completando con nuestras propias ideas aquello que desconocemos.
Quizás por eso necesitamos aprender a preguntar antes de suponer.
Y también aprender a escuchar sin exigir explicaciones inmediatas.
Porque hay silencios que necesitan compañía, otros que necesitan tiempo y algunos que necesitan romperse con una conversación sincera.
Lo difícil es descubrir cuál tenemos delante.
Tal vez madurar también consista en eso: dejar de interpretar todos los silencios como respuestas y comenzar a comprender que las personas somos mucho más complejas de lo que alcanzamos a ver #silencios