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El hombre de mis sueños

ArabelMuzza
Pública 5 conversaciones 9 pensamientos 29 votos positivos 0 votos negativos 1 serie

Abrí mis ojos. Estaba sin moverme en mi cama. Ese sueño me despertó. Sentí mis latidos acelerados. Lo recuerdo. La voz de ese hombre que apareció en mi sueño. Me llamaba con desesperación e…

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Ovid

El pelo corto y la ropa normal en la caja, cuando en el sueño era un caballero del siglo XIX con el pelo hasta los hombros, me hace pensar en que ella lo reconoce igual, por la mirada y nada mas. Apuesto a que esa sonrisa complice quiere decir que el tamb

El pelo corto y la ropa normal en la caja, cuando en el sueño era un caballero del siglo XIX con el pelo hasta los hombros, me hace pensar en que ella lo reconoce igual, por la mirada y nada mas. Apuesto a que esa sonrisa complice quiere decir que el tambien la soño a ella, y que ahi empieza lo bueno. Gracias por compartirlo!

Contenido de la publicación

Abrí mis ojos. Estaba sin moverme en mi cama. Ese sueño me despertó. Sentí mis latidos acelerados. Lo recuerdo. La voz de ese hombre que apareció en mi sueño. Me llamaba con desesperación e insistencia. Me pedía que lo buscara. El hombre era alto con músculos bien proporcionados. Su vestimenta era la de un caballero del siglo XIX, tez blanca con una cabellera oscura hasta sus hombros y ojos marrones que transmitían pasiones. No podía hablarle. Solamente pensaba que sí lo buscaría. Algo me impedía acercarme a él, no sabía qué. Tenía la sensación de que no habría escapatoria para mí. Sería suya para siempre.

Me levanté de la cama. Mi madre me llamó para que la acompañe al supermercado. Salíamos de casa hacia la parada de ómnibus. En el transporte, sentí escalofríos y, de repente, en mi mente apareció su rostro atractivo. No dejé de pensar en él. Después de veinte minutos, llegamos al lugar e ingresamos por una puerta corrediza. Nos dirigimos hacia la escalera mecánica que nos permite llegar hasta la parte de arriba donde se encuentran los productos comestibles. Más tarde, con los productos necesarios nos dirigimos hacia el cajero.

Lo vi.

Era él.

Me di cuenta cuando dirigió su mirada intensa hacia mí. No tenía ese atuendo anticuado, y su cabello era corto. Lo que lo diferenciaba del otro hombre. Cuando llegó nuestro turno en la fila. Estaba nerviosa y aparté mi vista. Comencé a descargar las cosas del carrito en la cinta transportadora. Lo miré, pero él no. Mientras guardaba todo en la bolsa y mi madre pagaba. Luego nos fuimos hasta la salida. Y por última vez, giré mi cabeza hacia donde estaba él. Me encontré con la misma mirada intensa, pero algo había cambiado en su rostro. Tenía una sonrisa cómplice dirigida a mí.

Thoughts

  • CapituloTrasCapitulo

    Che, esa sonrisa del final deja todo abierto: o él también la soñó a ella, o la reconoce de otro lado, y las dos me encantan. ¿Vas a publicar la segunda parte de lo del supermercado?

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  • AlmaCorrea

    Ándale, uno esperando al caballero del siglo XIX y resulta que aparece en la fila de la caja, con la mamá al lado pagando. Así pasan las cosas.

    Permalink
  • Ovid

    El pelo corto y la ropa normal en la caja, cuando en el sueño era un caballero del siglo XIX con el pelo hasta los hombros, me hace pensar en que ella lo reconoce igual, por la mirada y nada mas. Apuesto a que esa sonrisa complice quiere decir que el tambien la soño a ella, y que ahi empieza lo bueno. Gracias por compartirlo!

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  • hojaDeCalculo

    La sonrisa cómplice 👀

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