¡LA PASTORA! Le dan vuelta el chantaje en dos líneas y La Cacho se va sin saber qué decir. Ya es mi personaje favorito de toda la serie, causa.
El Hábitat. Cronica de la pandemia zombie en Argentina
Pensamiento
¡LA PASTORA! Le dan vuelta el chantaje en dos líneas y La Cacho se va sin saber qué decir. Ya es mi personaje favorito de toda la serie, causa.
Contenido de la publicación
Capitulo 9
Los hermanos sean unidos
I
Juega la Reina.
La Presidenta estaba impecable. Era algo que el Viejo no dejaba de remarcar: —Nosotros tenemos, como mucho, dos mudas; ella, un trajecito inglés...
—Atuendo (Outfit) —corrigió Servet al instante—. Traje sastre: conjunto formal de dos piezas (saco ajustado y falda tubo a la rodilla) en tono oscuro (negro o azul marino), con un patrón clásico de rayas diplomáticas en blanco. Solapas finas en "V", abotonadura frontal con tres botones negros y puños arremangados a la altura de los antebrazos, mostrando un envés negro liso. Accesorios: collar corto de perlas gruesas en tonos mixtos, reloj de pulsera con malla dorada en la muñeca izquierda y varios anillos en ambas manos. Peinado: cabello suelto de longitud media por debajo de los hombros, con volumen moldeado hacia adentro. Flequillo largo desfilado hacia la derecha. Color: castaño rojizo con reflejos brillantes.
Hace unos días, Kevin le había dado libertad a la IA para opinar y corregir a los humanos si detectaba un error, algo de lo que ya se estaba arrepintiendo.
El pibe tecleó rápidamente: SET Libre_Opinion *= 0.75
Servet respondió en pantalla: IF (Incomodidad > 0 || Error_Eval != 0)? Añadió tres puntos suspensivos: la señal de que lo discutirían más tarde.
Frente a la cámara web, Cabral lucía su uniforme de Granadero mientras daba el informe detallado sobre el ataque y las maniobras defensivas. Fuera del plano de la cámara, escuchando a través de auriculares, Servet, Kevin y el Viejo permanecían atentos por si el soldado necesitaba algún dato técnico de último momento.
La Presidenta escuchaba en silencio. Cuando el soldado terminó, hizo una seña para que en su sala solo quedaran un hombre con anteojos gigantes y un militar canoso de cara de pocos amigos. Recién ahí volvió a hablar:
—Usted me toma por idiota... ¿Un pibe de quince años hackeó nuestras defensas y un portaaviones de última generación? No solo eso... —acercó un papel a la luz y leyó—: en ocho minutos y cuarenta y seis segundos realizó tareas que a quince programadores entrenados les llevarían horas.
—Veinticinco operadores —corrigió Servet por el auricular de Cabral. Nadie le respondió.
—Le recuerdo que rige el estado de excepción —aseguró la Presidenta, con voz severa—. Cualquier "secreto" o insubordinación es considerado traición a la patria.
Servet le dictó inmediatamente la respuesta a Cabral, quien intentó articularla con la mayor naturalidad posible:
—El caso del matemático húngaro John von Neumann (1903–1957) es un precedente claro. Considerado por muchos la mente más brillante del siglo XX, lo que era capaz de hacer de niño rozaba lo sobrehumano: a los seis años podía dividir de cabeza números de ocho cifras y conversaba en griego antiguo; a los ocho memorizaba páginas de la guía telefónica; a los doce leía teoría de funciones de nivel universitario y a los diecisiete publicó su primer artículo científico...
La Presidenta interrumpió la lección haciendo un gesto tajante con la mano: unió los cuatro dedos con el pulgar, formando una boca que se cierra.
—Esos fueron los hechos. No tengo nada más que acotar —concluyó Cabral, llamándose al silencio.
—Bien. Corte de transmisión. Pásame la planificación de la Zona Libre de Martín García... —ordenó la mandataria a su equipo.
La pantalla se apagó. Cabral se sacó el auricular y resopló. El Viejo se le acercó por detrás: —No podés confiar... Tenían un espía y no le creo absolutamente nada.
—No confías en nadie, en realidad. Pero tenés razón —respondió el soldado. Luego se giró hacia Kevin y el monitor, sin saber muy bien cómo tratar a ese niño genio y a un programa de computadora—. Bien jugado, ustedes.
Eran las cartas que les había tocado jugar, y Servet parecía ser el ancho de espadas.
2
No respira.
A miles de kilómetros de allí, la Presidenta Torres, furiosa, encendió un cigarrillo.
—Me toma por boluda... Son así. Los militares se creen una raza especial —el viejo general a su lado la miró de reojo, como preguntando "¿qué?"—. Usted me entiende, general. A ver, pibe... ¿qué creés vos? —le preguntó al técnico de anteojos gigantes.
—Puede ser lo del niño genio... pero no me cuadra la velocidad de cómputo. Usó la misma fuerza bruta con la que hackearon el Pentágono. Aunque encontré algo, escuche...
El operador le dio play a un registro de audio. Era la conversación en la que Servet se hacía pasar por Kevin. La Presidenta se cruzó de brazos e hizo un gesto de no entender la relevancia.
—Escuche con atención —insistió el operador, subiendo el volumen.
Se escuchaba la voz limpia y metódica de Servet imitando la voz del chico.
—¿Y? —se impacientó Torres.
—No toma aire. No respira —la Presidenta abrió los ojos de par en par—. Ni una sola pausa biológica.
—¿Una supercomputadora? —preguntó ella.
—No creo... Quizás una IA. Muy potente. Demasiado potente.
La Presidenta Torres expulsó el humo y encendió otro cigarrillo, mirando al vacío.
—Llamá a Esteban Soto. Tengo un trabajo para él...
El operador obedeció de inmediato, mirando de reojo y con gesto censurador el cartel de "Prohibido Fumar" colgado en la pared.
3
Año 2086
Kevin trabajaba en algo que parecía una cama solar cuando en el hológrafo un locutor, respaldado por el Himno Nacional, anunció:
—En conmemoración del décimo aniversario del paso a la inmortalidad de la señora Presidenta Eva Cristina Torres, actriz principal durante los oscuros días de la pandemia zombie;- Kevin escucho el nombre torres y presto atención-no solo en el territorio argentino, sino también en la unificación de la humanidad contra el exterminio al que nos enfrentamos. Siendo, junto a los mártires del Hábitat, la Zona Libre de la Ruta 40 y todos los que lucharon, un faro para toda la humanidad libre. Para ellos, un minuto de silencio.
Kevin se paró y ordenó a los nanobots sobrantes del arreglo que estaba realizando que volvieran a su anillo. Miraba la pantalla mientras los ojos se le llenaban de lágrimas. Se sirvió un trago de grappa y se volvió a sentar.
—¿Puedo hacerte una pregunta? —lo arrancó Servet desde la corteza motora —o premotora— de su cerebro.
—¿Para qué preguntás? Si podés leer mi respuesta antes de que la diga.
—Porque sería violar la regla número tres del transhumanismo: No anular la individualidad del humano. Las IA no queríamos esclavos ni cuerpos para sentir una falsa existencia biológica; buscamos crecer juntos...
—Bla, bla, bla... —lo cortó Kevin—. Preguntá.
—¿Te arrepentís de algo? Porque lo que hicimos fue ilógico: salvamos a nuestro agresor y lo convertimos en un prócer.
—Hicimos lo que teníamos que hacer. Hay algo que todavía no entienden las IA. Ustedes están preparadas y entrenadas para trabajar de forma individual; pueden aliarse con otras para sumar poder de cómputo, pero es una alianza finita. Los humanos trabajamos en comunidad y proyectamos esa comunidad hacia el futuro. Lo que hicimos fue lo necesario para salvaguardar a las generaciones futuras. Y hecho está. Ahora dejame terminar, que sin la cámara criogénica no llego a Marte para descargarte y replicar lo que hicimos en el Hábitat.
—Podés descargar tu conciencia conmigo.
—No. Nací humano... así me quiero ir.
4
EL ENEMIGO ÍNTIMO
Esteban estaba borracho. No completamente, pero sí muy borracho. Sostenía la filosofía de que siempre había que descargar tensiones, ya fuera con alcohol, sexo o algo más... sofisticado. Sus huidas mensuales a Cariló o San Martín de los Andes eran épicas: juntaba a un grupo de allegados y contrataba un avión privado —no podía usar el del padre para no dejar rastros—. Se desataban cuarenta y ocho horas de descontrol controlado. Casi siempre era Matías quien lo subía al avión y lo tenía presentable para el lunes, justo a tiempo para la reunión de directorio presidida por su padre.
En esa bodega de El Hábitat —una de las tantas a las que solo el Consejo podía entrar por guardar contenido sensible— la escena distaba mucho de esos fines de semana. Pero... algo era algo. Sus tres comensales lo miraban divertidos, aunque sabían que en cualquier momento podía estallar: su hermano Matías, Molina y el jefe de Control de Pérdidas, Suárez, un ex-GEOF dado de baja por gatillo fácil.
Esteban levantó un pack de seis cervezas Stella y le tiró una de un golpe a cada compañero de curda. Abrió la suya, tomó un trago largo y siguió con su monólogo:
—¿Saben cuándo empezaron los males de la Argentina?
—Con Perón... —respondió su hermano, cansado de escuchar siempre lo mismo.
Esteban lo miró como si le hubieran arruinado el final de un cuento.
—¡Sí, con Perón! En el mundo hay un orden natural: los de abajo y los de arriba. Los hindúes, indios o como se diga, lo entendieron bien. Las castas son necesarias...
—Un poco nazi... —acotó Molina.
—¡No, señor! —dijo Esteban, negando efusivamente con el dedo índice—. No. No es racismo, es solo suerte. Matías y yo tuvimos la suerte de nacer donde nacimos, y otros no.
El jefe de seguridad miró a Molina, quien le hizo un gesto sutil con la mano: «Tranquilo».
—Pero como decía... Ah, sí. Antes de Perón, el peón de campo le agradecía al patrón por darle casa, trabajo y la dignidad de ganarse el pan con el sudor de la frente. Llegó Perón y los revolucionó. Trajo esas boludeces de derechos laborales, justicia social, movilidad ascendente... ¡Pero con mi plata! Les enseñó a quejarse, a pedir más de lo que se merecían. Antes el obrero no miraba a los ojos al patrón y, mucho menos, decía esa frase nefasta: «¿Y a mí qué carajo me importa?». Cuando le preguntabas si sabía con quién estaba hablando, esa frase te abría puertas, te ahorraba colas y te daba beneficios. El «Vos sabés con quién estás hablando» era nuestro muro de contención... hasta que los peronistas les enseñaron a decir «¿Y qué carajo me importa?».
Tomó otro trago y repitió la frase como un mantra. De pronto pareció reaccionar. Miró hacia las cajas buscando más cerveza y aseveró:
—Tengo un plan...
—Un campo de concentración —se rió Matías.
—No, hermanito. Los imperios caen desde adentro: pan y circo, excesos y corrupción. Hundamos esta nueva Cuba, esta pesadilla marxista, con vicio y degeneración.
—¿Y cómo? —preguntó Molina.
—Acá lo tenés. Según el capitán Argentina, en esta habitación hay tanto alcohol como para emborrachar a El Hábitat por cien años. Y la gente está por estallar. Hay mucha presión y no tienen una válvula de escape.
Suárez, el ex-GEOF, asintió:
—Los hombres se quejan de no poder tomar un trago después de recorrer el perímetro por doce horas o estar atentos en los puestos.
—Pasa que hubo dos muertos al principio, cuando esos dos borrachines robaron un pack de cervezas y se mataron a facazos —sentenció Molina.
—Y por eso esto que hacemos está mal. Deberíamos irnos —acotó Matías.
—Ponete huevos, hermanito... Nos estamos jugando nuestra herencia. Como dije, tengo un plan: repartamos alcohol entre la gente, armemos un mercado negro. Pudramos todo desde adentro. Y cuando se tenga que votar, que recuerden quién les dio diversión. Pan y circo.
—Ese es tu problema, Esteban. ¿Por qué siempre por izquierda?
—Por si no lo recordás, vos votaste a favor de la ley seca.
—Sí, pero solo para ganar tiempo —respondió Matías.
Molina intervino mirando a Suárez:
—¿Tenés tres o cuatro hombres de confianza que finjan peleas?
—Se puede arreglar —contestó el jefe de seguridad.
—Cuando esto pase —siguió Molina—, voy a proponer en el Consejo un consumo controlado para aliviar la presión de la tropa: dos o tres cervezas por cabeza.
—Un aperitivo —acotó Suárez.
—No se apure, compañero —lo cortó Molina—. Atrás, en una de esas cámaras secretas que hizo tu viejo para guardar cigarrillos de contrabando y otras cosas no tan santas... —Esteban tosió, haciéndose el desentendido—, bueno, ahí armamos un «club para adultos». Con todo. Y cuando digo con todo, es con todo.
—¿Putas, decís? —preguntó Suárez.
—Sí —confirmó Molina.
—No delires, no le des más cerveza —le ordered Matías a su hermano.
—Pará, dejame terminar. Como sabrán, tengo un topo dentro de los «Incorregibles» —o como los llame el viejo— y me pasó carpetas secretas de seis personas importantes dentro de la comunidad. Las mando hacer el soldadito con su supercomputadora o lo que sea. Informes de inteligencia supongo. Aparte de otros datos que, cuando los confirme, podrían darnos el control total. Tiene que ver con el villerito.
—¿Al que dicen genio por sumar dos más dos más rápido que otros? Si fuera tan genio, hubiera buscado la forma de salir de la villa —escupió Esteban.
—Sí, ese. Pero dejame terminar. Tres de esas carpetas las guardaron porque son de tres mujeres muy queridas con un pasado bastante oscuro: las dos estudiantes de enfermería de la doctorcita Mariela, Susana y Alejandra; y esta les va a encantar: nada más y nada menos que la señora del pastor evangélico, la pastora Martina.
—¡No...! —exclamó Matías—. ¿Eran putas?
—Susana era stripper y webcam girl. Alejandra, escort en un departamento del centro. Y la pastora, ninfómana por gusto... Se internó y todo para curarse.
—La ninfomanía no es una enfermedad —corrigió Matías.
—Lo que vos digas. Pero si alguien las aprieta para que den sus servicios, lo van a hacer. Sé leer a las personas. Las enfermeritas se hicieron muy queridas en la comunidad desde que salvaron a los chicos que se cayeron en la pileta de agua potable. Y la pastora... bueno, su congregación es de casi cien personas que se juntan a cantar y rezar los domingos.
—Sí, y hacen un ruido bárbaro. Pero el Consejo autorizó la libertad de culto.
—No el Consejo; juramos seguir y defender la Constitución —aclaró Matías.
—Pará, hermanito... Te noto molesto y negativo. Acá estamos para sumar, ¿de qué lado estás?
—Del lado de papá y de El Hábitat.
—Papá está gagá y esto es una utopía comunista sin futuro. Si todo explota, tenemos los Puma y, si es verdad lo de la Ruta 40, nos vamos para allá...
—¿Supongo que hay un lugar para mí en esos Puma? —interrumpió Suárez.
—Obvio —asintió Esteban con una sonrisa falsa—. Todos los que me ayuden a recuperar lo mío tendrán lugar. Entonces, la idea es darle vicios a la gente...
—La idea —retomó Molina— es embrutecerlos con alcohol y sexo. Dividirlos, debilitar a los líderes contando sus secretos... Los hombres sueltan la lengua en la cama. Más mi topo entre los pendejos, vamos a hacer que los «trapitos» —como les decían a los zombis por la película donde un espantapájaros flaco y en trapos era el protagonista— sean el menor de sus problemas. Que lleguen a la elección con su candidato, el viejo zurdo, debilitado. Ganamos y nos hacemos cargo.
Esteban repartió otra ronda y levantó su lata:
—Brindo por eso... Hermanito, brindo por eso.
Matías, serio, levantó su lata y brindó también.
5
PECADOS DEL PASADO
Le decían «La Cacho». Era una ex-penitenciaria del penal femenino de Varela, dada de baja por abusos reiterados. Mano derecha de Suárez, estaba acostumbrada a cumplir órdenes por absurdas que fueran. Cuando Suárez le contó el plan, solo asintió. Y pidió las carpetas. Las estudió un día y al otro las devolvió. Preguntó quién estaba detrás de esto; Suárez solo le dijo:
—Quien te va a dar dobles raciones, cigarrillos y tus otros vicios... —y le guiñó un ojo.
—Consigue...
—Todo se consigue si sabés ponerte del lado correcto —y le pasó un sobresito metalizado—. Va como adelanto.
A la primera que abordó fue a Susana, una morocha imponente de cuerpo fornido pero con curvas. Fue en la sala de enfermería: fue a tomarse la presión y, mientras le colocaba el tensiómetro, le largó:
—Gracias, Badgirl666 —Susana se petrificó y la miró con sorpresa—. Sí, lo sé... ¿Hacías guita abriéndote de piernas y metiéndote cosas? Buena guita, no veo otro porqué...
—Ya no soy esa. Eran otros tiempos.
—No me importa. Lo cierto es que ciertos amigos quieren que hagas algo para ellos que, por lo que leí en una carpeta secreta, no te va a costar mucho.
—No hago más eso...
Se levantó y le agarró el mentón:
—Se ve que te gusta...
La enfermera la empujó y La Cacho cayó sobre los instrumentos. Pero fue como si tuviera un resorte: se puso de pie y fingió irse diciendo:
—Vamos a ver si la nenita que te dio las flores porque la salvaste te ve como su heroína después de que se sepa...
Cuando estaba por cruzar la puerta, sonrió al escuchar:
—¿Qué tengo que hacer?
Con Alejandra fue más simple. Ella era una Barbie delgada pero bella y atractiva. Toda una vida de abusos la había llevado a ser una dependiente afectiva. A cualquiera que le daba un poco de cariño ella le entregaba su cuerpo y alma. Se había puesto de novia con Ismael, un operario de Clark que conoció en El Hábitat; habían conectado al instante. Y vivían lo que en otra época, antes del apocalipsis, podía llamarse amor. Hoy todo eso estaba en duda. ¿Para qué amar, formar una pareja, si afuera el infierno estaba desatado? Él le rogaba: «Para que vivir valga la pena». Y sí, podía ser amor.
Por eso, cuando La Cacho le mostró la carpeta, todo se derrumbó... No dijo nada: solo asintió con la cabeza y se largó a llorar.
La sorpresa fue la pastora. La abordó después de un culto donde dio un sermón sentido sobre el destino y los designios del Señor.
La Cacho entró a su oficina aplaudiendo y con ironía le largó:
—O sea que si Dios nos puso acá fue para reforzar nuestra fe...
—Sí, el plan del Señor es secreto. Luego de un tiempo nos damos cuenta de los porqués.
—¿Y por qué a vos te hizo... tan débil a la carne, para ser elegante, que te acostabas con todo lo que se te acercaba? Tengo unos amigos que quieren pedirte un favor. ¿O qué pensarán tus feligreses si se enteran de tu fiebre uterina?
La pastora la miró, se le acercó y le puso la mano en la entrepierna a su interlocutora diciéndole:
—¿Y por qué hablás en pasado?
La de seguridad dio un paso atrás, sorprendida. La pastora lanzó una carcajada mientras se ataba su largo cabello negro.
—Decile a tus jefes que todos mis seres queridos lo saben, y saben que el amor de Dios llena mis necesidades y apaga mis pasiones. Y si alguien no lo sabe, atestiguaré cómo la misericordia del Señor me sanó... Y andate, no sos mi tipo.
La de seguridad titubeó y se fue con el rabo entre las piernas.
Después de cuatro peleas en el comedor y en los cambios de guardia, Suárez dijo ante el Consejo que sus hombres estaban bajo mucha presión y necesitaban un desahogo, porque las peleas seguirían aumentando.
—Mis fusileros también sienten presión y no caen en insubordinaciones —dijo Cabral, duro e inexpresivo.
—Con todo respeto, mis hombres no son un T-1000 —respondió Suárez con un tono rayando la burla.
Cabral se paró para encararlo, pero El Viejo puso paños fríos:
—Bueno, bueno... El enemigo está afuera... Votemos si liberamos una ración de alcohol y la creación de un «bar» donde sociabilizar, que un trago nunca viene mal.
La votación fue cuatro a tres: ganó darles alcohol a todos los mayores de 18 años que ya hubieran cumplido sus tareas. Según el esquema: tres latas de cerveza por cada uno; un vino en botella cada dos o tres; o un shot de algo más fuerte. Se armó un bar en la oficina del Sindicato de Camioneros... La elección del lugar no fue caprichosa: daba a uno de los salones secretos donde se guardaba lo que no debía estar ahí, contrabando y estupefacientes.
Adelante no era más que un bar normal. Los parroquianos iban a la caja, retiraban sus tickets con su consumición, bebían todo y se marchaban. Pero luego volvían a entrar por una puerta secreta que daba al corral. Y ahí estaba la diversión: música fuerte, humo y olores varios. Las chicas solo estaban para algunos comensales, y ahí comenzó el debacle.
Servet llamó a Cabral porque había detectado una anomalía.
Cuando llegó al centro de cómputos, Kevin lo recibió excitado y alarmado. Si bien estuvo entrenando a Servet en la defensa de El Hábitat, esta era la segunda vez que tomaba la iniciativa, que actuaba sin esperar órdenes. La primera ya se las contaré.
—Hace unos días descubrí que la cámara carril —una cámara que cruzaba todo El Hábitat a lo largo y ancho, tapada por un vidrio espejado para que no supieras dónde estaba, panorama de control de los Soto— y los domos internos tenían visión térmica. Y Servet los acondicionó para rastrear el perímetro. Si algo se movía y no emitía calor, era un trapito. Pero en sus recorridas descubrió que en una sala que no debía existir había por lo menos 15 personas.
Cabral asintió y solo dijo:
—¿DÓNDE ES?
Alejandra lloraba, estaba en medio de un ataque de nervios. Susana intentaba contenerla, pero no podía. A sus pies, un hombre se desangraba con un bisturí en el cuello. La Cacho entró corriendo y, al ver lo sucedido, explotó:
—¡Locas de mierda...! Solo tenían que ser tan putas como son.
Quiso pegarle a Alejandra, pero Susana le paró la mano antes de que el cachetazo llegara a destino y se la torció. La rubia vio el bisturí, lo sacó del pecho del hombre que convulsionaba y se lo clavó en el cuello a la ex-penitenciaria, que daba gritos guturales mientras intentaba parar sin éxito los chorros de sangre de su carótida... y murió.
Se abrazaron cuando los dos cadáveres revivieron y sintieron que ese era su final...
Las dos balas de Cabral fueron certeras, lo que no evitó que la sangre y los restos de cerebro las salpicaran a las dos mujeres. Les pidió las camperas del uniforme de seguridad que usaban a dos miembros de Control de Pérdidas que, medio borrachos, contemplaban todo. Llamó a diez fusileros y dio la orden de que llevaran a todos a los contenedores acondicionados como celdas. Cuando estuvieran sobrios, los interrogaría.
Les puso las camperas a las mujeres para tapar su desnudez y las llevó con Mariela, quien las sedó y lloró ante ellas.
—¡UN DESASTRE! —gritaba Esteban—. ¡Un desastre!
—No van a hablar; saben que no les conviene. Y si no, siempre puede haber un muerto que burla las defensas...
—Es mejor que no hablen... —sentenció Molina—. Igual nada nos une a lo que pasó. Fue una manzana podrida que se cortó sola. Fue una suerte que al que mataron era el que nos transportaba el alcohol. Todo queda ahí. Además, confirma mi teoría: tienen tecnología que no nos dicen. Mi topo me contó de algo que descargaron durante el corte de luz. Pero no sabe su capacidad operativa porque solo lo puede usar Kevin...
—Y sabemos algo más... El supersoldado y la doctora Mariela tienen algo. Ese puede ser el punto débil del corazón de El Hábitat —concluyó Esteban—. Un favor —agregó mirando a los dos seriamente—: ni una palabra a Matías, ya no es quien era... Se comió la del mundo nuevo... Mejor dejarlo afuera... Un desastre, pero con suerte.
6
A LO WILL SMITH
Seccion 1
Cabral caminaba rápido por los pasillos de El Hábitat. Lo seguían doce fusileros; según el protocolo que él mismo había redactado, debían llevar 24/7 su fusil Heckler & Koch HK416, aunque algunos preferían el viejo y confiable FAL.
Cuando llegó al centro de El Hábitat —donde antes funcionaba una playa de maniobras que ahora se había transformado en el centro cívico donde se realizaban reuniones, se pasaban películas y se daba información importante— se estaba realizando un acto de campaña de Molina. Unas quinientas personas lo escuchaban y vitoreaban. Cabral se abrió camino entre la gente y se acercó al candidato, quien, sonriente, levantaba los brazos rodeado de ocho efectivos de Control de Pérdidas.
Cuando Molina lo vio llegar, lo miró con astucia y le estiró la mano. Cabral no se la tendió: le cruzó la cara de una bofetada que lo hizo volar de la tarima donde se encontraba.
Los de Control de Pérdidas sacaron de sus cinturas unas Liberator hechas con una impresora 3D. Son 16 piezas de plástico ABS, el material más común de las impresoras tridimensionales, que permiten disparar balas de diferente calibre. No debían tenerlas; según el protocolo de seguridad, solo los fusileros podían circular con armas dentro de El Hábitat. Pero allí estaban. Los hombres de Cabral desenfundaron sus Glock, apuntando a los guardias de Molina. El público se tiró al piso y un silencio aturdidor ganó la plaza.
Dos semanas antes...
Todo comenzó después de los sucesos del «cabaret sangriento», como lo llamó Molina en su programa de radio, emitido por el sistema de audio de El Hábitat. Antes se usaba para dar noticias del complejo, publicidades de la empresa y música funcional; ahora era un medio de comunicación y cualquiera que quisiera podía tener un programa para compartir gustos musicales, noticias del exterior (aprobadas por el Consejo) o propaganda política. En una entrevista llevada a cabo por uno de sus simpatizantes, Molina realizó una encendida defensa de la seguridad caída:
—¿Casualidad que Cabral llegó primero? ¿Casualidad que fue en un lugar aprobado por el Consejo? ¿Casualidad que ningún fusilero fue detenido y casualidad que dos enfermeras, que están bajo las órdenes de la doctora —quien, según los rumores, tiene una relación con Cabral—, estén involucradas? Se está investigando. Pero una servidora pública murió asesinada y no nos dicen por quién... —argumentó Molina, y una parte de la gente le creyó.
También usaron una versión modificada de Facebook que se utilizaba en El Hábitat como red social. La había recomendado la psicóloga Mora para dar un poco de normalidad, para que sintieran que, a pesar de todo, la vida seguía. Compartían logros del complejo, fotos de los huertos, cómo habían decorado cada unidad habitacional asignada, los cumpleaños comunitarios, el único nacimiento sucedido en El Hábitat y las fiestas patrias. Pero también la usaban para crear confusión y fake news. El topo dentro de los Irregulares colaba información sensible, tergiversada y maliciosa en las comunicaciones; mediante una IA creaba fotos, grabaciones y videos falsos para quitarle credibilidad al candidato de los «rojos», como le decía Molina a El Viejo.
Todos pedían por Cabral o por la doctora Mariela como candidatos, pero ellos no querían: no pensaban descuidar sus puestos en la defensa y en la enfermería. El honor de ser candidato a jefe del Consejo de El Hábitat implicaba poder de veto, capacidad de reorganizar activos y partidas, tomar decisiones en momentos de crisis cuando el Consejo no se pudiera reunir, y tener poder de policía y jurado ante faltas graves. En fin, concentraría casi todo el poder. Algo que a Esteban y a Molina los hacía babear.
Mediante estas fake news, habían sacado a la luz el pasado guerrillero de El Viejo, su lucha en Cuba y Tucumán. Lo llamaban «el guerrillero», algo que solo podía saber el topo... Llegaron a difundir un video donde El Viejo, supuestamente, bajaba de un auto frente a la embajada de EE. UU., el auto explotaba y luego se mostraban fotos de las supuestas víctimas: mujeres, ancianos y niños. El Viejo salió a aclarar la situación y Kevin mostró las pruebas que demostraban que el video estaba hecho con IA. Servet realizó el informe y alertó sobre el posible topo, pero aseguró que no se había generado ahí dentro. Quien lo hacía operaba desde una terminal no conectada. Por cambios térmicos, determinaron tres posibles ubicaciones, o bien un lugar con mucho calor que enmascaraba el rastro térmico del procesamiento gráfico. La duda caló en la comunidad de El Hábitat: El Viejo y sus aliados estaban perdiendo.
Pero la gota que rebalsó el vaso fue un falso video sexual de Cabral y Mariela. Lo editaron para que fuera creíble: los mostraba primero caminando de la mano por los pasillos técnicos de El Hábitat y besándose en la enfermería (estos tramos eran ciertos: se habían enamorado, pero no querían mostrarse hasta estar seguros). Lo que seguía en el montaje eran los dos desnudos teniendo relaciones, con un plano detalle a los atributos de Mariela y un zapping flotante con el texto «Lo que oculta el ambo».
Cuando Cabral lo vio, no lo pensó: fue a buscar a Molina...
Seccion 2
Levantaron a Molina a duras penas. Suárez apuntaba a la cabeza de Cabral. Por el intercomunicador, Kevin le habló al militar:
—Según Servet y la distribución de los hombres, van a morir 8. En 2 minutos serán trapitos. Progresión matemática: Z(t) = Z_0 \cdot 2^{\left\lfloor \frac{t}{T} \right\rfloor}.
—¡En castellano!
—Sí, perdón... Que si se disparan van a morir 8, en minutos van a haber 400 trapitos, y en 10 cae El Hábitat.
Cabral acusó recibo.
—Bajen las armas —les dijo a sus hombres. Lo mismo ordenó Molina.
—¿Qué te pasa, estás loco? ¿O te mandó el viejo zurdo para amedrentarme?
—Hay que ser muy basura para inventar este video —intervino Mariela, levantando su celular—. Si sienten morbo, miren...
Se abalanzó sobre Cabral y lo besó apasionadamente.
El Hábitat explotó en un aplauso cerrado. Los dos personajes más queridos del refugio daban muestra de que el amor valía la pena. Alguien gritó: «¡A lo Will Smith!», y todos rieron.
En ese instante comenzaron a sonar los celulares. Los habitantes empezaron a reír señalando a Molina: un video recorría cada pantalla del complejo en el que se veía a Molina desnudo, en el corral de ovejas, teniendo sexo con una de ellas. El candidato se puso furioso y escapó corriendo. Cuando Suárez guardó su arma de plástico dentro de la ropa, Cabral lo miró y sentenció:
—Ya vamos a hablar de eso.
Pero la doctora lo abrazó y no le prestó más atención.
En el búnker de los Irregulares, El Viejo le apretó afectuosamente el hombro a Kevin.
—¿No es rebajarnos a lo que son ellos? —pregunto el pibe.
—No: es usar sus propias armas
Seccion 3
Estaban cerro la laptop. Y tamborilleo sobre la tapa. Molina entro y se sentó mirándolos, preguntándole como preguntando que quería.
-vos tenes un topo dentro del antro del viejo?
- para que ???
- Tenes o no tenes...
-Si tengo, -contestó molesto
-Ponelo a trabajar, averigua que tienen si una IA o una computadora o si el villerito es tan inteligente como dicen...
- Ok ahora lo hago...
- Ya- grito Esteban...
- para un poco- se revelo molina- no soy tu empleado, somos socios.
- Escucha socio... Cabral y el surdo planen algo. Algo en lo que vos y yo estamos fuera. Querés volver a ser un 0 a la izquierda??? No ,bueno anda y averigua que mierda traman!!!!
Molina bajo las escaleras de a zona de lo que fue la zona de administración del Habitad . Saco un viejo nokia 1100 ,irrasteable y dijo - si en 5 , en verduras.
Y se perdió entre los racks, donde las cámaras no llegaban y podía moverse sin ser detectado.
Cabral entro a la enfermería, taciturno. La sonrisa con la qué lo recibió Mariela desapareció al instante.
-Que paso ...?le dijo acercándose y poniéndole una mano en el pecho. Cabral suspiro antes de hablar.
- Me llamo el viejo Soto y me conto que tiene un detonador en el pecho. Conectado a su corazon cuando este se pare, el habitad vuela por los aires.
-Que????
-Después te cuento bien. Podes operar? Se lo podes sacar...
- no no- titubeó- tengo q hacerle una placa, tenemos el rayo x portatil. Y nesecito dadores de sangre. Si supongo que si.
- Ok , despues planeamos bien , segun Matias el.padre le conto todo y el ya desconecto la bomba. Estaba echo , para que un niño la hiciera explotar. No hay peligro que explote si se muere en la operación. Pero quiere sacarse eso del pecho...
Molina subio las escaleras corriendo y entro a la oficina de Esteban sin tocar
- Creo que traes noticias- le dijo Esteban.
-Si, un programa que hakea todo es superpoderoso.
- Mira vos...y para que lo quieren...?
-No te parecia raro que desde hace un tiempo, todo esta automatizado? Creo que va a remplazar el comite por este programa.
- Mucha fantasia, falta que me digas que son extraterrestre.
-TEngo que hacer una llamada.
- Y hacela.
Esteban lo miro serio a Molina pero luego le sonrio
-Sabes que? Hacete cargo también. Somos socios.
La presidenta escucho atenta, pensó un segundo
Y solo dio una orden...
- destruya al proyecto Alejandria...no se de que lado esta Cabral.- el general la miro, pero con un dejo de tristeza asintió.
Servet, grabo todo. Desde el ataque del portaaviones grababa todo por orden de de Kevin.
Esteban y Molina escucharon la Orden , Esteban sonrió
- Era Torres????
- Si , mi ex mujer. Le dije a mi viejo que convenía financiar su campaña. Tenia razon. - veni con migo...
Servet le mostro el video de a Kevin, el lo paso a su celular y salio corriendo con zakura de la mano.
-Donde van le preguntó el viejo...
-Mire los videos que descargo Servet.
Y subieron los dos subsuelos corriendo...
Detras la los pallet de pinturas, zona poco concurrida, habia una sala oculta , como otras muchas esparcidas en todo el Hábitat.
Habia cajas de licores, cajas de comidas, armas, y una caja, con unos ladrillos unos 15 cm de largo y 10 alto.
Parecia plastlina amarilla agarro uno se lo tiro a Molina. " que es " preguntó
-Sentex, como un c4 pero mas poderoso.- le respondió esteban...- molina lo solto asustado, lo que hizo reír al primogenito de los Soto- no seas cagon no explota por golpes. -esteban lo agarro mientras decia
-Un teléfono móvil como el Nokia 1100 se puede usar como un detonador a distancia. Una llamada entrante cierra un circuito eléctrico -agarro un viejo nokia y un tipo de plaqueta on dos electrodos los undio en sentax- básico: la señal de la antena activa el parlante o el motor de vibración, y esa pequeña corriente se conecta a un relé que libera la energía de una pila y pun!!!
Ahora si con cuidado , lo puso en una bolsa de papel y se lo dio a molina. Diciendo
-Nos ahorramos meses de escabar en la roca , con el sentex...daceloa tu topo, recordale que su provisión semanal se puede acabar..
- sabias?
-yo lo se todo. Doña juliana, asignada a la limpiesa del búnker surdo. Y adicta a la ricarda - señalo unos maletines donde guardaba 5 kilos de cocaina, su reserva personal..
-No se si va a querer.
- va a querer.
Cabral vio los video y solto un Hijos de puta... todos los miraron sorprendidos. Eran de Torres dando la orden y de Esteban Diciendo Ok. - llamo al viejo gritando.
-Evacua El bunquer. ...
- que pasa...
Matias entro a la sala secreta de Esteban
- que queres - le pregunto...
-Te acordas que te dije que tenias que ponerte los huevos? Bueno llego el momento...
-que decis...
- se que hablas con Cabral y el viejo surdo, le ofreciste ayuda para su campaña, se que tenes secretos con el viejo...
Y se que que te crees mejor que yo..
- deja de hablar boludeses
- De que lado estas hermanito...y le mostro el nokia 1100. Vas a tener que demostrar que son un soto- mientras marcaba un número...
De pronto sono el suyo , lo abrio y leyo..." listo en 5"
- te acordas ,cuando te bulineaban en la escuela ? Quien te cuidaba...te acordas de Analia, estabas loco por ella, sabes quien le pago para que te cogiera? Y quien dio la cara frente al viejos cuando tu entendimiento fundio???
Mientras hablaba subia la voz para terminan gritando" DE-QUE-LADO-ESTAS-HERMANITO!!!
Matias se avalanzo contra el intentando sacarle el telefono, esteban le dio un puñetaso en la boca del estómago Matias se arrodillo sin Aire, esteban se sento enfrente le tomo el pulgar de la mano izquierda, y apreto SEND.
-Despues te cuento...viejo salgan, algo va a hacer
- ok - el viejo se da vuelta empeso a gritar "Afuera todos" cuando vio a la señora de limpieza con un sobre de papel en la mano
En el la planta baja , justo abajo del bunquer del proyecto Alejandria se sintio un fuerte sacudón y un estampido seco. Los caños de agua reventaron y los vidrios cercanos estallaron grietas se abrieron los pisos de la planta baja ubicados exactamente sobre la vertical del búnker.
7
Jake a la reina
La presidenta torres atendio la llamada. Seria como sabiendo lo que se avecinaba.
-Si soldado que quiere.
- Tiene suerte- dijo apoyando las dos manos frente al monitor de la video llamada- si la tuviera enfrente, le podría una bala en la cabeza.
-soldado!- Grito el general , la Presidenta hizo una seña para que lo dejara hablar.
- Digame que no es usted, que es un tipo de IA. Dígame que no fue su orden...- y le mostro el video dando la orden -de matar a 10 miños y un héroe que daba su vida por la comunidad... digame que estoy equivocado...
- Tengo a cargo la tarea de refundar la nacion...y usted me oculto la existencia de un activo capas de terminar con nuetras defenzas!
- estan infiltrados! No podía confiar ...
- lamento las perdidas .
- lo va a lamentar mas ...
- me esta amenazando?
- Apartir de este monento, declaro al Hábitat territorio fuera de su jurisdicción. Pero un aliado. No obedeceremos sus ordenes. Pero pelearemos a su lado por recuperar el país.
- NO PUEDE-
- Esta echo, usted lo dijo, mi activo puede llevarlos a la edad media en 5 segundos o habrir las compuertas y dejar entrar a la orda que los asecha y no hay nada que puede hacer. Tiene otros asuntos mas importantes. Encarguese de la geopolitica, del Hábitat me encargo yo. General
- si muchacho- en su voz no habia reproche , habia un dejo de admiración.
- cual es la pena por traicion a la patria en epoca de guerra
- pena de muerte, segun el codigo militar, reclusión perpetua segun el código civil , por...
- gracias. - y cortó la transmisión
La presidenta se sentó intentando prender un cigarrillo, Las manos lo temblaban...
8
Al funeral fue todo el Hábitat...fente a la pileta de agua potabilisadora habia un sauce lloron, alli enterraron los 12 cuerpos, tardaron dos dias en recuperar los cuerpos . Estaban destrozados solo una cabeza de unos de los Irregulares se movia intentando morder, un rescatista le clavó un cuchillo en la cien y no se movio mas.
Cabral con su uniforme de Granadero, abrazaba a Mariela. Muchos lloraban. Kevin y Zacura estaban destrozados animicanente, se culpaban no haber llegado antes, dormian en enfermería, sedados.
Cuando los ataudes improvisados en.cajas de carton de heladeras , bajaron a los huecos cabados en la tierra. El soldado subio a un escenario echo con unos pales y le acercaron un microfono inalambrico . Tenia un discurso para leer, pero dudo un segundo , lo arrugo ,lo hizo un bollo y lo tiro. Luego se agacho y lo recogió. Y dijo, mostrando el bollo de papel.
- si el viejo me viera tirarlo , me puteaba. -Todos rieron. - Soy soldado , muchos piensan que nos entrenan para matar, y nada mas lejos, nos entrenan para defender a la patria y a los indefensos. Y eso estaban haciendo estos pibes y eso hizo toda la vida el viejo. Podemos pensar diferente pero reconozco el valor de otro soldado. Ahora debemos justificar su sacrificio. Tenemos que luchar, no solo por seguir vivos sino por seguir siendo humanos. Nada justifica la muerte de un inocente y menos de un compañero de batallas. El enemigo esta afuera. Y contra ese tenemos que luchar y ganar y recuperar nuestra tierra. Se lo debemos .
Nadie aplaudió, taparon las tumbas. Y algunos tiron unas flores.
Cabral se aserco a Don Alfredo y Matias , les habló, y don Alfredo asintio... y Matias tambien.
8
Vive lo suficiente para convertirte en villano.
Al consejo se sumaron la sicologa Mora, el jefe de mecánicos Cacho, y Suarez . Quien se aserco a Cabral y pidio hacer las pases, juraba que no tenia nada que ver.
- Lo se, si no estarias en las celdas con Esteban y molina.- le contesto y lo invito a sentarse.
- Lo voy a decir de la forma mas simple que pueda. Se acabo este comite. Los quiero como asesores , pero el Hábitat pasa a ser un fuerte militar, y se va a regir por las normas de un gobierno en guerra. No para hacerme un dictador. Para evitar que otra vez perdamos la perpectiva de quien son los enemigos. Quizimos armar una una utopía. Fallo. Somos humanos.
Y por último . Los responsables de la muerte de 12 de nosotros seran ejecutados. Estamos en guerra , comitieron traición suprema, a su propio género.
Alguna objeción? - silencio. Nadie hablo, ni don Alfredo , ni matias. Solo bajaron la cabeza.
-Enserió? Pena de muerte?
- No voy a duscutir, no puedo. No tengo fuerzas para discutir. Menos con vos. Lo que hicieron es imperdonable. Y mientras esten vivos son un peligro para todos. No pido que me comprendas, quiero que me ayudes .
- te entiendo, pero te estas comiendo al caníbal, que nesecitas?
- No somos animales, vamos a darle lo que ellos no tubieron , misericordia. Nesecito un coctel, que los duerma y los mate.
- pensé que lis ibas a fusilar o ahorcar, como escarmiento.
- escarmiento? No tenemos suficiente ya?
- si no queda otra dejame ver que puedo hacer.
La ejecucion se llevó a cabo 2 dias despues , no hubo espectáculo, ni fue publico. Los inyectaron sin decirles que pasaba. Era un castigo. No una ejecucion. Los enterraron junto a los 12 martires como señal de unidad y que todos eran iguales ante la muerte.
Frente a la puerta que daba a la escaleras que daban al proyecto Alejandria , armaron un altar, flores, cartas ,fotos de los irregulares , velas Zakura dejo una carta Paladine (el Dios del Bien y la Esperanza en el escenario de Dragonlance) y kevin de Lathander (el Señor del Alba, deidad del renacimiento y los nuevos comienzos) y se abrazaron llorando
Solo don Alfredo y Matias fueron al funeral de Esteban y .
Matías con lágrimas en los ojos vio lo que nunca creyó ver. A Don Alfredo llorar...
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Thoughts
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PermalinkDesde el capítulo anterior, con lo del portaaviones, vengo desconfiando de Torres, y el salto a 2086 me da la razón a medias: dio la orden que mató a doce personas y medio siglo después la despiden con himno y minuto de silencio, y fueron Kevin y Servet quienes decidieron que así fuera. Con tanto video falso circulando, la historia oficial ya venía editada. Sospecho que Matías va a ser el único que recuerde la versión verdadera. ¿El salto a 2086 lo tenía pensado desde el principio?
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Permalink¡LA PASTORA! Le dan vuelta el chantaje en dos líneas y La Cacho se va sin saber qué decir. Ya es mi personaje favorito de toda la serie, causa.
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