Prologo
Me decidí.
No fue fácil. Llevo cuarenta años pensando en este momento. Cuarenta años desde el fin de la pandemia zombie en Argentina. Cuarenta y uno desde la creación de la vacuna que encapsula los genes zombis. 38 desde que la ONU presentó el estudio final y el mundo entero decidió llamarlo «Amenaza Zombi», como si ponerle nombre alcanzara para encerrarla en un informe.
¿Por qué ahora?
Por que dicen qué la verdad es la mentira que la mayoría cree.
Porque los nuevos libros de historia dicen que ganamos la guerra. Dicen que la humanidad prevaleció gracias al coraje, al sacrificio y a la unión. Es una fábula hermosa. La construyeron para poder dormir.
No los culpo. Entiendo por qué la necesitan.
Pero los 6.500 millones de muertos merecen algo más que una fábula.
No soy escritor. Lo aclaro antes de seguir porque van a notar que hay cosas que no sé explicar. Puedo hacer una crónica perfecta. Datos, fechas, cifras, decisiones, consecuencias. Eso lo aprendí. Eso lo sé hacer.
Pero darle vuelo literario, no. Nadie me enseñó. Y las cosas que vi —las cosas que hice— no se parecen a nada que haya leído en los libros que los escritores profesionales escriben.
A veces hablo en primera persona. Otras veces necesito alejarme y contar lo que pasó como si le hubiera sucedido a otro. No es un recurso literario. Es una forma de sobrevivir al recuerdo. Van a notar el cambio. No lo voy a explicar cada vez.
Estuve en el corazón del Hábitat. Eso es verdad. No peleé con armas, pero peleé. Con lo que tenía. Con lo que sabía. Con lo que era. Los que estuvieron ahí lo saben. Los que no, van a leer esta crónica y van a tener que confiar en lo que digo.
Pero antes de eso —y también durante— estudié otros lugares de resistencia. La información llegaba en fragmentos. Informes, transmisiones interceptadas, sobrevivientes que alcanzaban el perímetro y hablaban antes de que los revisaran. Los escuchaba. Los observaba. Aprendí a leer entre lo que decían y lo que no.
Fue así que vi lo que pasaba cuando el miedo ganaba.
Vi a los encargados de decidir a quién se le daba comida y a quién no. Vi qué puertas se sellaban para siempre cuando las hordas rompían el perímetro. Vi a los rezagados del otro lado. Vi cómo los hombres se transformaban en monstruos. Vi a los líderes más fuertes suplicar de rodillas cuando la presión los quebraba.
En el Hábitat no.
En el Hábitat había reglas. Estrategia. Algo parecido a la piedad, aunque no alcanzara.
Por eso el Hábitat se mantuvo en pie.---
Dicen que lo que nos mantuvo con vida fue la piedad. Es mentira. La piedad nos salvó en una fracción mínima de los casos. El resto fue estrategia. Fría. Despiadada. Sin concesiones.
Escribo esto porque me niego a formar parte del olvido colectivo. No es una frase que leí en un libro. Es una decisión que tomé. Esta es mi verdad. La memoria exacta de lo que costó salvarlos.
Aunque sea una verdad que nadie quiera escuchar.
Hay cosas que no puedo contar todavía. Hay algoritmos que rastrean ciertas palabras. Censores que esperan que escriba «Corrientes» para venir a buscarme. Aprendí a escribir entre líneas. El lector sabrá entenderme.
No voy a hablar de la Batalla de los Drones. No voy a hablar de la masacre de Corrientes. Por ahora.
Última aclaración.
Cuando escribo en primera persona, es porque estuve ahí. Porque participé. Porque lo que cuento me incluye. Cuando escribo en tercera persona, es porque vi cómo otros sentían. Porque observé emociones que no pude explicar. Porque a veces la distancia es la única forma de acercarme a lo que pasó.
No escribo para que me perdonen. No escribo para que me entiendan. Escribo porque si no lo hago, la fábula va a ser la única verdad. Y la fábula no alcanza.
Se contaron mil mentiras. Se crearon mil mitos.
Solo hay una verdad.
Lo que sucedió en el Hábitat no se dio en casi ningún otro lugar del mundo. Por eso la humanidad estuvo al borde de la extinción. Por eso hoy se quiere replicar el ecosistema del Hábitat en las colonias espaciales. Por si el gen zombie muta y vuelve a suceder.
Quieren colonias lejos de la Tierra. Con ADN libre del gen zombi.
Pero esa es otra historia.
Esta es la del Hábitat. Es la historia como Argentina sobrevivió como nación
Y sus héroes.