Capitulo 2 y 3
El genesis
Capitulo 2
Genesis
1
Las pantallas gigantes de la sala de monitoreo del Centro Logístico refractaban un resplandor azulino sobre el rostro demacrado de Don Alfredo Soto.
En la sala reinaba un silencio helado, roto solo por el zumbido de los servidores y el respirador del anciano. A su alrededor, sus dos hijos —Esteban y Matías—, su abogado el doctor Peralta y Beto Suarez, el jefe de control de perdidas, observaban en estupefacción los monitores del circuito cerrado. A través de las señales satelitales y las cámaras urbanas que aún transmitían, Buenos Aires se deshacía en fuego y pánico. Las avenidas colapsadas, la masa de infectados devorando las colas de autos en los accesos, la Casa Rosada bajo humo.
De pronto, la radio de Varela chistó con la voz sofocada del guardia del portón principal:
—¡Jefe! Tenemos una multitud en la puerta. Son más de trescientas personas... Camioneros de la flota, empleados del turno noche con sus familias y vecinos de la zona. Se agolpan contra las rejas, están desesperados. Piden entrar.
Esteban, el hijo mayor, dio un paso al frente con el rostro desencajado.
—Deciles que no. Cerrá todo. Si abrimos esa puerta nos van a saquear los depósitos en diez minutos.
Don Alfredo no se movió en su silla de ruedas. Sus dedos rígidos sobre la pantalla táctil de la laptop emitieron un sonido mecánico.
—Negativo —dijo la voz sintética y robótica de la computadora.
Abajo, en la esclusa de acceso, una docena de guardias privados armados con fusiles de asalto y escopetas de la empresa se plantaron frente al enjambre humano. El chistar de las armas al cargarse resonó por encima de los llantos y los gritos de la gente que golpeaba los barrotes.
Peralta, el abogado, se inclinó hacia la silla del anciano, sudando frío.
—Don Alfredo... si esos guardias disparan contra la gente en la puerta, no hay vuelta atrás. Esto queda registrado. Es una masacre civil.
En ese instante, Matías, el hijo menor —el que siempre había llevado los números y la logística fina del grupo—, se agachó suavemente hacia el oído de su padre. Le murmuró una sola frase al oído, tan baja que ni el abogado ni su hermano pudieron escucharla.
Don Alfredo giró lentamente la cabeza. El viejo zorro, que en los años setenta había empezado descuartizando medias reses en una carnicería de barrio en Remedios de Escalada y había terminado levantando la red logística más implacable del país, entornó los ojos. Sus dedos teclearon un comando rápido en la pantalla.
La laptop habló con su monotonía digital:
—Abran la esclusa. Que entren todos. Registro de ingreso obligatorio.
Esteban se le fue encima a su hermano Matías, agarrándolo del brazo con furia.
—¿Qué mierda le dijiste? ¿Te volviste loco? Nos van a consumir el stock en un mes.
Matías se acomodó el saco con una sonrisa helada, mirando hacia la pantalla donde la multitud empezaba a cruzar el portón entre sollozos de alivio.
—Siempre quisiste esclavos que trabajaran gratis —respondió Matías—. Ahí los tenés.
2
Para entender a Don Alfredo Soto no había que mirar sus cuentas bancarias, sino la escala de sus galpones.
Había construido su fortuna bajo una premisa casi militar: quien domina la distribución, domina el alimento; y quien domina el alimento, domina la voluntad de los hombres. Durante cincuenta años había doblegado a sindicatos, presidentes y competidores sin apretar un gatillo, simplemente cerrando el grifo de la logística. Cuando el brote destruyó el Estado en cuestión de días, Soto no vio el apocalipsis como una tragedia, sino como la consolidación definitiva de su modelo de negocios.
El Centro Logístico de Esteban Echeverría no era un refugio improvisado por la suerte. Soto lo había diseñado con la paranoia de quien sabe que las crisis económicas en Argentina siempre terminan con saqueos. Paredes de hormigón armado, pozos de agua propios, depósitos frigoríficos capaces de abastecer a una pequeña provincia y una fuerza de seguridad privada más equipada que la policía local.
La llegada de los civiles esa noche no fue un acto de caridad patriótica. Para la mente corporativa de la familia Soto, cada refugiado que cruzaba la esclusa dejaba de ser un ciudadano para convertirse en mano de obra atada al racionamiento. El Hábitat acababa de nacer, no como un refugio de la democracia, sino como el feudo privado más grande del nuevo mundo.
Capitulo 3
CARMA
Viernes 2008 15 horas.
La camioneta japonesa se hundía en el barro de la calle los Andes ...cuando llegaron a una tranquera, detuvieron el vehículo y 4 hombres bajaron 2 custodios un geologo y Esteban Soto
Cuando dio el primer paso su zapatos de puro cuero argentino se lleno de lodo. Lo que no le molesto...sabia que quedaba mucho barro por hundirse para llevar a cabo su plan...
Llamo por telefono dijo unas palabras y minutos después una camioneta f100 parecía surfear en el barro. Se bajaron 4 hombres de la comunidad boliviana , se dieron sendos apretones de mano y se subieron a la f100, los custodios y el geologo en la caja junto a los hombres , que lo miraban con recelo, esteban en la cabina con el conductor.
Llegaron a lo que parecía el cetro del predio donde 3 contenedores reformados como baños , casa y oficinas resaltaban con su blanco brilloso sobre el gris del barro. Esteban se acercó al geologo y le dijo" hace lo tuyo"
Lo recibió un viejo hombre con el rostro amable y cruzado de arrugas. Lo invito a la oficina y allí se sentaron a hablar
- Me dijo mi abogado que rechazo la oferta- rompio el silencio Esteban
- No, lo tome a mal , -le respondió el viejo- pero estas no son solo tierras , durante 20 años mi comunidad junto dinero para comprarla. Somos 30 familias que queremos estas tierras para hacer una huerta , y vender sus frutos y segurar el futuro de nuestros hijos. Por mas que su oferta sea generosa, dividido en 30 familias , no nos asegura el futuro...
- ok entiendo ... pero véalo asi. Duplico la oferta y le aseguro trabajo en nuestros supermercados a todo mayor de 18 años de su comunidad. Usted denos los nombres.
Los jovenes a sus espaldas sonrieron satisfechos, no eran sus padres la idea de trabajar 16 horas sembrando la tierra mucho no le agradaba a los mas jóvenes. Todos estudiaban y esperaban mas...
Llevare su propuesta a la comunidad y le responderé.
Esteban le tendio l a mano y se levanto para irse.
Minutos después , ya en su camioneta junto le pregunto al geologo :"y??"
Si hay una napa a 100 metros maximo, por ello tanto barro cuando llueve....
- perfercto
"Jueves 03 de mayo de 2012"
PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DE LA PLANTA FAENADORA Y EXPORTADORA DE POLLOS DE LA EMPRESA COTO, CENTRO DE DISTRIBUCIÓN DE COTO EN ESTEBAN ECHEVERRÌA.
Muchas gracias; muy buenas tardes a todos y a todas; señor Gobernador de la provincia; señor Intendente de Esteban Echeverría; señor titular de la firma Soto; familia Soto: Gloria, Germán, todos los que forman parte de esta verdadera empresa familiar... Se debe acordar el “Chino” todavía se esa anécdota, pero quería contarla porque todo este fantástico Centro de Logística y Distribución
También el Centro de Distribución Logística, que decía el señor Alfredo Soto, es el más importante de Argentina. A mí me habían dicho que era el más importante de América del Sur, pero uno siempre corre el riesgo que alguien le diga: “no, no es el más importante”. Seguro que te sacan un cuadrito, al otro día en el diario que dice: “el más importante está no sé en qué parte, de qué país”. Bueno, pero es el más importante de nuestro país, la Argentina a la que queremos y amamos profundamente y la defenderemos siempre..."
El CLDS(CENTRO DE LOGÍSTICA Y DISTRIBUCIÓN SOTO) Era el mas grande. El ingreso operativo para proveedores, camiones de gran porte y personal se realiza por la calle Los Andes 2455, en la localidad de 25 de Abril, Partido de Esteban Echeverría.
A lo largo de los años, el predio incorporó sectores especializados como maduradores de frutas, fábrica de pastas y áreas de frío para productos elaborados. Y esta ubicación no es casualidad, como ya veremos mas adelante , también estaba cerca de todo la rodeaban la Ruta Provincial 4 (Camino de Cintura) Es la vía de aproximación principal. Permite conectar el centro logístico de forma directa con todo el cordón del Gran Buenos Aires y derivar el flujo hacia el norte o sur sin ingresar a las zonas urbanas céntricas. La Autopista Riccheri y RN A002 ,Se encuentra a pocos minutos del complejo. Facilita un acceso fluido hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y una conexión directa con el Aeropuerto Internacional de Ezeiza para operaciones de comercio exterior y finalmente : Autopista Ezeiza - Cañuelas: Funciona como la vía de escape directa hacia las rutas del interior de la Provincia de Buenos Aires y los corredores productivos del sur del país
Era fácil llegar y facilita salir. Trabajaban diariamente 2000 mil personas en 3 turnos. Tanto camioneros operarios de las diferentes alas y 90 vigiladores y 30 de los que ellos llamaban control de perdidas , pero en realidad eran expolicias y fuerza de seguridad, manejaban armas y tenían total livertad de ir y venir. Eran el real brazo armado de Soto.
El centro mide más de 65 hectáreas de predio total y cuenta con 110.000 metros cuadrados cubiertos
Era una ciudad totalmente autosuficiencirnte
Soto tomo a 45 miembros de la comunidad...y compro el predio. A los 3 meses , cuando termino el periodo de pruebas, no les renovó el contrato a Ninguno.
14 años después el predio se convirtió en la única comunidad organizada de buenos aires con mas de 5000 mil sobrevivientes que se conoció como el "HÁBITAT "