Crystal había pasado gran parte de su vida escondido, por orden de su propio creador.
Desde pequeño permanecía dentro de aquella enorme biblioteca, rodeado de libros antiguos, pergaminos y objetos mágicos. Su mundo se limitaba a aquellas paredes.
Pero el aislamiento no detuvo su curiosidad.
Crystal estudiaba durante horas. Aprendía nuevos hechizos, experimentaba con pociones, descubría antiguos conjuros y pasaba largas noches leyendo sobre formas de magia que apenas comprendía.
Entre tantos libros también encontró historias sobre criaturas legendarias y poderosas profecías.
Algunas hablaban de guerras.
Otras, de antiguos magos.
Y unas pocas hablaban de una criatura nacida de la magia que algún día cambiaría el destino del mundo.
Crystal no sabía si aquellas historias eran ciertas.
Parecían demasiado extrañas para ser reales.
Un día, mientras recorría una de las partes más antiguas de la biblioteca, encontró algo que nunca había visto antes.
Un pequeño rincón oculto detrás de unos enormes estantes.
Estaba cubierto de polvo.
No había libros.
No había objetos.
Solo oscuridad.
Crystal se acercó lentamente.
Algo en aquel lugar se sentía diferente.
El aire parecía más pesado.
La luz de su cuerno iluminó apenas las paredes, pero cuanto más intentaba observar el fondo, menos podía distinguir.
Crystal avanzó un poco más.
Entonces...
algo se movió.
Una sombra surgió desde el fondo.
Antes de que pudiera reaccionar, un enorme brazo oscuro, parecido a un tentáculo, salió disparado hacia él.
Crystal intentó retroceder.
Demasiado tarde.
El tentáculo se enrolló alrededor de su cuerpo y lo arrastró violentamente hacia la oscuridad.
Crystal luchó.
Su cuerno brilló con intensidad.
La magia recorrió todo su cuerpo mientras intentaba liberarse.
Pero la sombra no cedía.
Al contrario.
Comenzó a absorber su energía.
La luz de Crystal empezó a disminuir.
Primero lentamente.
Después cada vez más rápido.
Su cuerno perdió intensidad.
Su cuerpo dejó de brillar.
La magia que había estudiado durante tantos años parecía desaparecer dentro de aquella criatura.
Crystal continuó resistiéndose, pero sus fuerzas comenzaron a abandonarlo.
La oscuridad lo arrastró hasta el fondo del rincón.
Y poco a poco...
la luz desapareció.
Hasta que no quedó absolutamente nada.
Ni siquiera un pequeño destello.
El rincón volvió a quedar completamente oscuro.
Como si Crystal nunca hubiera estado allí.