Mi mal estar no es dormir mal
es el cobijo diario del insomnio
que despierta en mi cabeza voces
aquellas ahuyentadas en la luz del día.
Mi mal estar no es aguantar hambre
es la tristeza que me llena
tanto que mi cuerpo solo prefiere fármacos
para compensarlo, hundirse en ellos
y confiar en que no va a doler.
Mi mal estar no esta en el mal mirar de otros
tal vez en sus voces juzgonas o miradas burlescas
y la repetición incesante de dolores ajenos reflejados en mi.
Mi mal estar esta en la rutina
en ese cansado bucle de realidades turbias
y de luceros opacos recordando que la gente es cruel.
que yo soy cruel.
Mi mal estar no es ser débil
es no poder serlo en paz
no sentir consuelo en nadie
y sentir seguridad en el abandono
porque otra cosa mi mente jamás lo permitiría.
Mi mal estar no es el desorden
Si de eso se tratara, como es, me recogería en pedazos envueltos de por qués y me tiraría junto a la basura en la espera del camión.
Mi mal estar no es con la ausencia
es quizá con la falta de empatía
o la inocencia de la mía al esperar
la diferencia en un ser humano.
Mi mal estar no es con la presencia
pero quizá sí con una muy exagerada
una que busca hablarme cuando mi cerebro grita. Y no funciona. Y nunca me comprende.
Mi mal estar no es con la rabia
quiza es con ese magma que sale de mis ojos
de pensar , sin pensar y sin saber a dónde ir.
Mi mal estar no es con la vida
es y siempre será con mi cabeza
que con un rasguño estalla
y con una caricia perdona
todo par
a convertirse en lo que más duele.
Yo misma.