La Geometría de los Imposibles - Parte 2: El Año Que No Compartimos
Y pasaron los años.
Él aprendió a nombrar las constelaciones. Porque ella le dijo una vez que le gustaba Orión. Ahora, cada noche sin nube, busca a Orión y le susurra: te ama.
Nunca más se vieron. Pero se enteraron de todo sin preguntar.
Él supo que ella se casó. Por una foto que vio de casualidad. No le dio like. No comentó. Solo cerró los ojos y pensó: "Qué bueno. Alguien la va a cuidar cuando yo no pueda". Y dolió. Pero era un dolor en paz.
Ella supo que él publicó un libro. Leyó el título y no lo compró. Porque sabía que cada página hablaría de ella sin nombrarla. Y no quería leer su ausencia. Prefirió imaginar que en alguna línea, él era feliz. Y dolió. Pero era un dolor con nombre.
La gente les preguntó con los años: "¿No la superas?" "¿Por qué sigues solo?"
Una noche, muy viejos ya, los dos miraron la misma luna llena. Sin saberlo. Sin planearlo.
Y los dos pensaron, al mismo tiempo: "Valió la pena no tenerte, porque tenerte en el recuerdo me salvó de estar vacío".
Pero cuando cerraron los ojos por última vez, lo hicieron en paz. Porque el amor imposible también es amor. Y el suyo, aunque no tuvo cuerpo, tuvo alma. Y el alma no muere
Fin.