Te conocí y mi mundo cambió,
pero de golpe el miedo me invadió.
Nunca creí conocer a alguien
que me amara tal y como soy.
Te metiste en mi mente;
cada vez que te pienso, mi corazón se acelera y
el deseo de querer más se apodera de mí,
que comienzo a hacer cosas tontas.
En medio de mi lío, apareció tu mano salvadora.
Sin pensarlo, la sujeté y caminé junto a vos,
preguntándome ¿qué juego perverso me hiciste para que yo reaccionara así?
De igual manera, no quiero enamorarme.
El mundo está podrido
y solo nos romperá el corazón.
Entre mi mundo en llamas, sos
alguien que jamás imaginé tener
y al poco tiempo lograr perder.