No es la primera vez que mi pluma se desliza,
Sobre el papel, cual sierpe que se despereza.
Versos han brotado, cual sombras en la prisa,
Bocetos de un alma, que la noche atraviesa.
Pero hoy, un nuevo canto, de tinieblas y luz,
Emerge entre las sombras, con fulgor singular.
No esperen la miel dulzona de un laúd,
Sino el sabor amargo de un néctar lunar.
En este vergel de versos, donde el spleen reside,
Las flores del mal exhalan su perfume sutil.
No existen verdades absolutas, ni guía que valide,