😅😅 ¡Justamente! Un poquito cruel
Ejercicio 4
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😅😅 ¡Justamente! Un poquito cruel
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Ejercicio 4
Cuando ella salió, el sol aún estaba en lo alto. Abrió su bolso, sacó su cartera. Dentro estaba un recado: "CafeterÃa El Café", 5 p. m.
Llegó cinco minutos antes de la hora.
Caminó despacio hacia aquel lugar, moviendo levemente la cabeza para revisar si él ya estaba dentro.
Lo vio. HabÃa escogido una mesa casi al fondo, al lado de una ventana. Ella sonrió; todavÃa se acordaba de lo incómoda que la ponÃan los lugares llenos de gente.
De regreso a ella. Se miró en el cristal del negocio, acomodó su cabello, su rostro y alisó su ropa. Tomó aire y entró.
Un paso.
—¿Ya me habrá visto?
Dos pasos.
—¿Por qué se ve tan serio?
Tres pasos.
Respiró profundo otra vez.
Cuatro pasos.
Ocho pasos.
—Se ve muy serio.
Doce pasos.
—No pasa nada.
Dieciséis pasos.
—Hola.
Él la miró fugazmente y sonrió apenas.
—Hola.
La invitó a sentarse.
—Siempre eres tan puntual.
Ella sonrió.
—Tú también. Siempre me agradó eso de ti.
Le dirigió una mirada suave, solo que no encontró sus ojos.
El mesero llegó con un café para él.
—Gracias.
La miró.
—¿Quieres pedir algo?
Ella, de nuevo, buscó sus ojos. Los encontró iluminados por la luz del atardecer.
—También me puede traer un café, por favor.
El mesero se fue.
—¿Recuerdas que nos conocimos en una cafeterÃa como esta?
Él sonrió de manera suave.
—Tienes razón.
Hizo una pausa.
—Solo que esta vez es diferente.
Ella lo miraba detenidamente. Se veÃa muy bien: pantalón de vestir, camisa, corbata, zapatos.
—Oye, no me has dicho para qué nos vimos.
Bajó la mirada y recorrió el dorso de su mano izquierda con las yemas de la derecha.
—Pensé... que ya no querÃas verme.
Él respondió sin titubear.
—QuerÃa verte.
Su voz sonó cálida.
Los ojos de ella se abrieron de par en par. No pudo evitar sonreÃr.
—¿Verme?
Él entrelazó los dedos sobre la mesa.
—SÃ. QuerÃa verte.
Los hombros de ella se relajaron.
—Bueno, aquà estamos. ¿Para qué querÃas verme?
Él, sin cambiar ni su postura ni su tono de voz, respondió:
—A esta hora están llevando las cosas que tenÃas en mi casa a tu puerta.
Thoughts
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PermalinkAcho, los pasos van de uno en uno y luego saltan de cuatro en cuatro hasta dieciséis, como cuando uno ya no cuenta y solo quiere llegar. Yo hago lo mismo cuando me llaman a una reunión.
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PermalinkElay, ella contando los pasos hasta la mesa y él con las cosas de ella ya camino a su puerta. Me da que nadie va a estar ahà para recibirlas, pues.
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Permalink😅😅 ¡Justamente! Un poquito cruel
-
PermalinkCorbata y zapatos para decirle eso en un café. Pues sÃ, ese ya venÃa con todo decidido desde la casa.
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