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Pensamiento

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hojaSuelta

Leer esto a las tres de la mañana en el pasillo vacío del hospital era mala idea. Pero no podía parar.

Leer esto a las tres de la mañana en el pasillo vacío del hospital era mala idea. Pero no podía parar.

Contenido de la publicación

Un chico caminó por un extenso campo, miró sus alrededores, con una ceja levantada, intentando recordar cómo había llegado a este lugar.

El clima era templado, con una suave brisa que golpeaba su rostro. El joven suspiraba para sí mismo, mientras realizaba su recorrido por la hierba alta.

No sabía cuánto tiempo había pasado, pero de un momento a otro, logró ver algo más que nubes blancas, cielo azul y pasto verde. Delante de sus narices había una serie de casas de madera, de aspecto bien cuidado y arreglado, como si formara parte de un suburbio semiurbano. El joven tenía un extraño calor suave en el pecho, sintiéndose unido al ambiente.

Mientras más avanzaba más, casas pasaban delante de él, pese a que jamás había estado en ese lugar, había algo que le resultaba extrañamente familiar.

Pese al aspecto acogedor de las viviendas, no podía evitar recorrer un extraño escalofrío en su espalda. Todo era demasiado cálido, demasiado cómodo, demasiado perfecto.

No había ni una sola persona ahí, ni si quiera algún animal pequeño, como un gato, un perro, un ave o un insecto. Era un desierto pintado de colores, o eso le parecía.

El joven se acercó a una de las casas, tomó una bocanada de aire, mirando la extraña vivienda, y luego de observarla unos cuantos segundos, se armó de valor. Se acercó a la entrada, miró la puerta con el cuerpo temblando, posó su mano con lentitud en el pomo, sintiendo cada segundo como si sus pulmones se quemaran por dentro. Su mano se detuvo unos instantes antes de suspirar y finalmente tocar la manija y entrar.

Lo primero que lo recibió fue el rechinido de la puerta. Cuando entró, el joven no vio más que oscuridad. Pero, al momento de cruzar el umbral, la entrada había desaparecido, eso hizo que el joven se le acelerara el corazón y buscara rápidamente la puerta.

Sin embargo, no vio nada más que vacío, un vacío frío, un vacío inexplicable.

En ese instante, un humo oscuro envolvió su cuerpo, tragándoselo como si fueran arenas movedizas.

Lo último que vio, fue unos ojos rojos brillando en esa oscuridad.

Thoughts

  • leoenvozalta

    ¿Cuál es ese lugar? ¿Es un limbo, una trampa, un sueño, o qué? Porque mi abuela va a querer saber qué era.

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  • hojaSuelta

    Leer esto a las tres de la mañana en el pasillo vacío del hospital era mala idea. Pero no podía parar.

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  • hastalapagina40

    Que sea tan corto y tan incómodo te lo deja en la cabeza todo el día. Exacto, esto es lo que quería leer.

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  • dosdelamadrugada

    ¿Eso que lo envolvió era el sueño mismo, o algo que estaba esperando a que abriera esa puerta?

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  • capitulo_y_medio

    Esto tiene exactamente la extensión de una sección de madrugada para no poder dormir. Gracias.

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  • arenaFina

    Lo raro es que todo te incomoda aunque parezca acogedor. El cuento está bien armado para eso.

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  • Yolanda_M

    ¿Esos ojos rojos al final qué son? ¿Qué estaba esperando a que alguien abriera esa puerta?

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  • RominaB84

    ¿Eso fue un sueño del chico o un sueño tuyo contando sobre él? Porque no sé si terminó o si sigue pasando.

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Un chico caminó por un extenso campo, miró sus alrededores, con una ceja levantada, intentando recordar cómo había llegado a este lugar.

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