CapĂtulo 2: Nuevas amistades
Los dĂas pasaron y Eli empezĂł a acostumbrarse al colegio.
Su pelo rojo llamaba muchĂsimo la atenciĂłn. Su piel blanca, sus ojos verdes y la forma en que siempre iba bien vestido hacĂan que destacara incluso cuando intentaba pasar desapercibido.
Aunque era tĂmido, rápidamente empezĂł a hacerse conocido.
Pero habĂa dos personas que todavĂa no conocĂa.
Un dĂa, durante el recreo, Eli estaba sentado solo en una mesa cuando escuchĂł una voz detrás suyo.
—¿Está ocupado?
Eli se dio vuelta.
Era un chico bastante gordito, con una sonrisa enorme.
—No —respondió Eli.
—Perfecto. Soy Nico.
Nico se sentĂł sin esperar demasiado.
—Soy nuevo acá —dijo Eli.
—Ya sé. Todo el colegio sabe quién sos.
Eli se rio nerviosamente.
—¿Tan famoso soy?
—No, pero sos pelirrojo y tenĂ©s ojos verdes. Es difĂcil no reconocerte.
Eli sonriĂł.
Desde ese momento, Nico empezó a acompañarlo a todos lados.
Era bastante tonto, pero de una manera divertida. Siempre decĂa cosas fuera de lugar y conseguĂa hacer reĂr a Eli incluso cuando estaba nervioso.
Unos dĂas despuĂ©s conocieron a otra chica.
Se llamaba Martina.
Martina era bastante segura de sà misma y rápidamente se hizo amiga de Eli.
—¿Vos sos Eli, no?
—SĂ.
—Soy Martina. Y antes de que preguntes: sĂ, soy lesbiana.
Eli abriĂł los ojos sorprendido.
—Ah...
Martina se rio.
—Tranqui, no te estoy tirando onda.
—¡Yo no dije nada!
—Tu cara lo dijo.
Los tres terminaron riéndose.
Y sin darse cuenta, Eli habĂa formado su primer grupo de amigos.
Pero habĂa alguien que los observaba desde lejos.
Thiago.
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Ese mismo dĂa, despuĂ©s de clases, Thiago estaba en el gimnasio jugando al básquet con sus amigos.
Era alto, musculoso y de piel blanca. TenĂa el pelo negro y unos ojos marrones oscuros que normalmente daban una impresiĂłn bastante seria.
—¡Thiago! ¡Pasámela!
Thiago recibiĂł el balĂłn, esquivĂł a uno de sus amigos y encestĂł.
—¡Vamos!
Sus amigos festejaron.
Thiago sonriĂł.
Pero unos segundos después miró hacia las tribunas.
AhĂ estaba Eli.
HabĂa ido con Nico y Martina.
Eli estaba sentado mirando el partido.
Cuando sus ojos verdes se encontraron con los de Thiago, Eli sonriĂł.
Thiago se quedĂł quieto durante un segundo.
—¡Thiago! —gritó uno de sus amigos—. ¡¿Vas a jugar o qué?!
—SĂ, sĂ.
VolviĂł al partido intentando concentrarse.
Pero era imposible.
Cada vez que encestaba, buscaba a Eli.
Y cada vez que lo encontraba mirándolo, sentĂa una extraña felicidad.
—Che, ¿qué te pasa hoy? —preguntó uno de sus amigos.
—Nada.
—Estás jugando raro.
—Estoy cansado.
Su amigo lo mirĂł sospechosamente.
—Ajá...
Thiago volviĂł a mirar hacia las tribunas.
Eli seguĂa ahĂ.
Y entonces pensĂł:
"Me estoy metiendo en un problema."
Porque cuanto más conocĂa a Eli...
más le gustaba.
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Cuando terminĂł el entrenamiento, Thiago saliĂł del gimnasio con sus amigos.
Eli estaba caminando por el pasillo junto a Nico y Martina.
Thiago pasĂł cerca de ellos.
—Hola —dijo Eli tĂmidamente.
Thiago se detuvo.
—Hola.
Hubo unos segundos de silencio.
—Jugaste muy bien —dijo Eli.
Thiago sonriĂł de lado.
—¿Me estabas mirando?
Eli se puso rojo.
—No... bueno... sĂ.
Nico mirĂł a Martina.
Martina mirĂł a Nico.
Los dos entendieron algo inmediatamente.
Thiago se acercĂł un poquito a Eli.
—Entonces tendré que jugar mejor la próxima vez.
Eli sonriĂł.
—¿Por qué?
Thiago lo mirĂł directamente a los ojos.
—Para que sigas mirando.
Eli se quedĂł completamente callado.
Thiago siguiĂł caminando como si nada hubiera pasado.
Pero cuando se alejĂł, su sonrisa desapareciĂł y se tocĂł el pecho.
Su corazĂłn estaba latiendo rapidĂsimo.
"Genial..."
"Ahora sĂ estoy perdido."