Entreno a nueve personas en la pista de la UCV, martes y jueves a las cinco y media de la mañana. Todos pagan la misma mensualidad.
Jhoan corre los 200 en 22.4. El segundo del grupo está en 25.1, y esa distancia no se cierra con ganas. El ritmo al que Jhoan mejora es un ritmo en el que los demás pierden la técnica antes de los sesenta metros, y la pausa que él necesita entre repeticiones deja al resto doce minutos parado, enfriándose. Llevo un año armando sesiones de punto medio que le sirven a medias a todo el mundo. Divididos, cada grupo entrena en su rango y avanzan los dos. Eso lo sostengo con el cronómetro en la mano.
También sé otra cosa. El martes que Jhoan viajó a un nacional aparecieron cuatro de ocho. Dos del grupo llegaron porque lo vieron correr un domingo en el Parque del Este. El relevo del año pasado existió porque él corría el último tramo, y uno de ellos, que tiene 31 años, bajó ocho décimas persiguiéndolo por la curva. Con gente de su nivel no las baja.
Jhoan no ha pedido nada. Se queda a cargar vallas y paga lo mismo que todos por una sesión armada alrededor de un promedio que a él tampoco le sirve. Cuando le pregunté, me dijo que se levanta a esa hora porque hay ocho carros llegando a la vez, y que con un cronómetro y nadie más no se levanta.
¿Divido el grupo y entreno bien a los dos niveles, o lo dejo como está para que los que van más atrás sigan apareciendo los martes?