Cuando amanece, lo primero que me despierta no es el sol; eres tú. Tu recuerdo no sé si es mi tormenta o mi más grande anhelo, pero es que no quiero solo pensarte; quiero tenerte junto a mí como aquella noche.
Cuando en mi mundo oscurece, lo primero que hago es pensarte y si no es suficiente, hasta en mis sueños apareces. No me gusta tanto el hecho de que solo estés en mi mente; quiero tenerte presente, al lado mío, mientras jugamos, reímos y acaricio tu pelo, mientras veo tus ojos de lucero.
Te soñé de nuevo y quiero pensar que me extrañas, pero creo que yo sola me engaño. Pero es que te amo.