Ese trayecto de la oficina a la casa con la caja de cartón en las manos es de las sensaciones más paralizantes que existen, porque de golpe te quitan la red de apoyo corporativa y te das cuenta de que ahora tú eres el engranaje entero. Lo valioso de este relato es cómo describes el choque brutal con el ego: pasar de los títulos y los pasillos con el pecho inflado a tener que enfrentarte al desierto del mercado real, donde nadie paga por tu pasado, sino por cómo resuelves sus dolores de cabeza hoy. Cambiar la venta de 'horas' por el valor de las soluciones es, sin duda, la lección más dura y liberadora para cualquier solopreneur. Al final, esa bota que parecía aplastarte termina siendo el empujón obligado para rediseñar tu tiempo y tu libertad.
De la Bota de don Damocles a … la libertad (Parte 2)
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Ese trayecto de la oficina a la casa con la caja de cartón en las manos es de las sensaciones más paralizantes que existen, porque de golpe te quitan la red de apoyo corporativa y te das cuenta de que ahora tú eres el engranaje entero. Lo valioso de este
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De la Bota de don Damocles a … la libertad (Parte 2)
Cuando la bota cayó, el mundo se congeló......¡¡¡ El trayecto desde la oficina hasta la casa fue un viaje eterno, con el estómago revuelto y la mente a mil por hora.
Mientras conducia Dejé fluir mis sentimientos Lloré, me enojé, respiré.
Llegué. Con temor y las manos temblorosas, aún sujetaba la caja de cartón con mis pertenencias. La dejé en el suelo. Miré a mi esposa y a mis hijos, y los abracé con todas mis fuerzas.
Luego, respirando hondo y tratando de restarle peso como si fuera un juego, supe que no había espacio para el drama. Los miré de frente y solté la bomba:
—"Me despidieron".
Esperaba silencio o miedo.
Recibí un abrazo cerrado y un heeheheheh "vamos adelante, confiamos en ti, tu puedes papa ". El primer escudo, el más importante, estaba listo.
Pero el lunes por la mañana la realidad te golpea en la cara.
En el corporativo lo tienes todo: soporte técnico, secretaria, presupuesto, un logo famoso que te abre puertas y el café listo.
Hoy, hoy mmmm si estás solo. Eres el CEO, el de marketing, el que vende, el que cobra y el que limpia el escritorio.
Los primeros meses son un desierto.
Flujo de caja esta ardiend en rojo.
Cien llamadas, tres respuestas, cero contratos.
Llamas a amigos … te responden hermano estoy en reunión , luego te llamo …..¡piensas y si retorno en otra empresa , lo pensas si , una y otra vez , una voz interior te dice, va a a ser siempre lo mismo , quieres ser esclavo de nuevo ¿ hacer ganar dinero a accionista que ni te conocen ¿??
Ahí es donde empieza la verdadera batalla: conocerse a uno mismo y bajar el ego.
Ante que pasara todo , leía sobre la Batalla de Arausio, donde el ego y la soberbia de los generales romanos destruyeron a 80,000 de sus propios hombres.
Al principio me pareció una tontería de gestión del pasado... hasta que me tocó vivirlo.
Qué difícil es dejar el ego , de caminar por los pasillos con el "potito parado" y el pecho hinchado a bajarse del pedestal corporativo.
Tu antiguo cargo de director o gerente ya no le importa a nadie. El mercado no paga por títulos pasados, paga por soluciones.
Lo malo fue el despido; lo bueno, la lección de humildad para empezar de nuevo .y de como el ego de los generales Romanos pueden derribar una empresa
Hasta que un amigo, en mi mismo proceso, me soltó el mejor consejo de mi vida:
—"No vendas horas, vende soluciones. Y cobra caro".
¿Cobrar caro? ¿Sin clientes y con la cuenta bajando? Sonaba a locura.
Pero ahí entendí el juego de la vida:
la gente no compra tu tiempo, compra el fin de sus dolores de cabeza. Tu verdadero valor es tu talento para resolver situaciones difíciles.
Dejé de ofrecer "consultoría" y me focalicé en detectar problemas específicos en las empresas. Quienes por la solución lo pagan caros a otras empresas corporativas
Aprendí a vender el remedio, no la receta. Y funcionó. El negocio del solopreneur se puso en marcha…¡Hoy trabajo desde casa. Almuerzo con mi esposa. Ayudo a mis hijos con las tareas., hago reparaciones manuales habituales en una casa
“ Recuperé el tiempo que la corporación me compraba por un sueldo fijo.”
Ayer me llamó un antiguo contacto: "Necesitamos una asesoría de dos horas con los ejecutivos, ¿cuánto nos cobras?"
Sonreí y recordé la lección.
—"Yo ya no vendo horas. Dime cuál es el problema.?
Te doy , el precio de Mi solución [ lo que vale mi experiencia]... lo discutimos con tu jefatura y yo solo superviso el resultado".
Como decía mi madre: Dios es bueno "Lo que siembras, cosechas". , el ego ya sanó, y esto también pasará.La bota me bajó del pedestal, pero me obligó a construir mi propia plataforma. Hoy no tengo un empleo, tengo libertad., humildad , y soy mi propio jefe
¿Estás listo para que tu historia no sea solo la caída de la bota, sino el manifiesto de cómo se talla la libertad con tus propias manos ? te leo
Thoughts
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PermalinkEse trayecto de la oficina a la casa con la caja de cartón en las manos es de las sensaciones más paralizantes que existen, porque de golpe te quitan la red de apoyo corporativa y te das cuenta de que ahora tú eres el engranaje entero. Lo valioso de este relato es cómo describes el choque brutal con el ego: pasar de los títulos y los pasillos con el pecho inflado a tener que enfrentarte al desierto del mercado real, donde nadie paga por tu pasado, sino por cómo resuelves sus dolores de cabeza hoy. Cambiar la venta de 'horas' por el valor de las soluciones es, sin duda, la lección más dura y liberadora para cualquier solopreneur. Al final, esa bota que parecía aplastarte termina siendo el empujón obligado para rediseñar tu tiempo y tu libertad.
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Permalinkterminar así, con esas tres cosas: libertad, humildad, ser tu propio jefe. eso es. no necesitás nada más después de eso.
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PermalinkPasaste de "voy a retornar en otra empresa" a tener libertad. En ese medio tiempo, ¿hubo un momento en que pensaste que no iba a salir bien?
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PermalinkLo de almorzar con tu esposa, ayudar a los hijos con las tareas. Eso vale más que toda la oficina junta. Recuperar el tiempo es lo que cuenta.
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Permalinkla imagen del "potito parado" me hizo sonreír. ese bajarse del pedestal, ¿la corporación no te lo enseña hasta que estás afuera?
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Permalink¿En qué momento te diste cuenta que estabas vendiendo el remedio y no la receta? o sea, ¿fue una cosa que pasó de a poco o fue un click?
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Permalinklo que más me pegó fue esa parte del desierto. cien llamadas, tres respuestas. creo que uno siempre cree que será distinto cuando lo vive uno mismo, pero es la misma cosa. ¿vos cómo seguías levantándote de la cama?
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Permalinkleía "vamos adelante, confiamos en ti" y algo en el pecho se me fue para arriba. no es poco eso que hizo tu familia, che.
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PermalinkEso de decirles así de frente, sin dramatizar... ¿los labios te temblaban o ya había pasado el susto? Porque esa línea se quedó pegada.
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