Hola. Te escribo esto porque hay personas que pasan por la vida como una brisa rápida, y hay personas como tú, que llegan y reescriben todo el paisaje. Sin buscarlo y sin hacer ruido, te convertiste en mi lugar seguro, en ese refugio exacto al que siempre quiero volver.
​A ti jamás podrĂa soltarte. ÂżCĂłmo dejar ir a quien se volviĂł la mejor parte de mi dĂa? Contigo el mundo dejĂł de ser un sitio plano y cobrĂł un sentido completamente distinto. Fue como si de pronto alguien subiera el volumen de los colores: las flores opacas volvieron a encenderse, y el mar se volviĂł de un azul tan claro y profundo que se puede adivinar cada secreto guardado en su arena. El cielo ya no es un espacio vacĂo; ahora nos regala atardeceres de un naranja cálido y vibrante, del tono exacto de una mandarina jugosa en una tarde de sol. Y tĂş sabes lo mucho que amo las mandarinas... ese primer bocado ácido y dulce a la vez que te llena de vida. Estar contigo tiene esa misma magia, ese toque de dulzura pura y reconfortante, como la primera cucharada de Nutella que lo arregla absolutamente todo.
​Tienes una luz tan propia y una calidez tan tuya que vuelves especial hasta el instante más simple. Eres un ser humano increĂblemente valioso, un tesoro de esos que la vida regala muy rara vez. Nunca dudes del impacto hermoso que tienes en quienes te rodean, pero sobre todo, en mĂ. Gracias por existir, por quedarte y por hacer que mi mundo sea un lugar mil veces más bonito.