Si tuviera que escoger entre olvidarte y conocerte de nuevo, siempre volvería a elegir conocerte.
No porque nuestra historia haya sido perfecta, ni porque todo lo que vivimos haya terminado como alguna vez imaginamos. Volvería a elegirte porque, incluso con todo lo que dolió, hubo momentos que hicieron que valiera la pena haberte encontrado.
Hay personas que llegan a nuestra vida y dejan recuerdos que no quisiéramos borrar. Sus conversaciones, sus risas, la forma en que nos miraban, los pequeños detalles que quizá en ese momento parecían insignificantes y que después terminan significándolo todo.
Y sí, quizá volver a conocerlas también significaría volver a sentir. Volver a ilusionarse, volver a querer, volver a descubrir cada parte de esa persona… y quizá también volver a enfrentar el mismo final.
Pero hay historias que, aunque no hayan durado para siempre, fueron bonitas mientras existieron. Y no todo lo que termina fue un error. Algunas personas llegan para enseñarnos lo que somos capaces de sentir, para dejarnos recuerdos que se quedan con nosotros y para convertirse en una parte de nuestra historia que, aunque duela recordar, no quisiéramos borrar.
Porque si la vida me diera la oportunidad de volver al principio, sabiendo todo lo que sé ahora, probablemente tendría miedo de sufrir otra vez…
pero aun así, volvería a elegirte.