¿Qué más da? La vida y la muerte, no hay diferencia… ambos te conducen a una profunda y prolongada agonía.
Estos cuerpos inútiles que van y vienen, nacen y mueren, ¿Dónde está la diferencia si todos moriremos que importa cómo?
¿Y qué si soy culpable de algunas muertes?, no son mas que vidas sin significado que pasan desapercibidas sufriendo y dando pena, desde los vagabundos hasta las prostitutas, desde los pobres hasta las personas mas ricas, todos y cada uno de nosotros moriremos, habrá un momento en el que ya no existamos y eso no se podrá cambiar, ni por más dinero que tengas, ni por más lástima que des.
No importa si los mato o si los dejo vivir…
Para mi no existe excepción al matar, todos somos y seremos iguales.
Al ver los ojos de alguien perder el color es tan natural como respirar, el olor metálico de la sangre a la que ya estoy acostumbrado, nada mas tranquilo y trivial como ver las entrañas de alguien salpicar su tapete, o como la tibia sangre se esparce desesperando en el suelo, como si quisiera escapar… Cada vez que la veo en el piso no me causa más que esta sensación de vacío.
Si, mi profesión me ayudo a ser mas bueno, pero esto sigue sin ser lo que necesito, solo siento esto, sufrimiento…
Me levanto cada día esperando que sea el ultimo, que la policía abra la puerta y me dispare, que alguna persona se defienda y me mate, la tranquilidad no es mas que un lujo del cual no soy digno, no después de todo.
Si morir fuera una opción ya hubiera muerto hace tiempo, si sentir algo fuera algo natural ya lo hubiera sentido hace mucho tiempo, pero, extrañamente no puedo.
No puedo llorar al ver a alguien llorar, no puedo reír al escuchar un chiste, y aun me pregunto si ese conjunto de palabras triviales y vulgares causa algún sentimiento, no lo reconozco no lo puedo fingir, no es algo que pueda ni que quiera.
Cirujano forense, ojalá eso pudiera de alguna manera justificar esta falta… ¿empatía? Esta inexplicable, ¿curiosidad? Si todos morirán, ¿por qué mis acciones cambiarían de alguna manera algo?
Esta profesión no me enseño mas que como ser perfecto, la limpieza, lo que mas importa todo eso, me ayuda, no solo en el trabajo sino, en mi vida “personal” también…
Todos los cuerpos que pasan por mi mano no son mas que una materia inerte que dentro de no mucho acabara pudriéndose en el fonde de la tierra mientras los gusanos hacen su hogar en sus restos, así que no importa el dinero que tengas, lo mucho que te cuides lo que hagas será inútil, todos terminaran de la misma manera… pudriéndose bajo tierra y si tienes surte solo serás un resto de cenizas que servirán de abona para las plantas.
¿Sentir algo?, ya me he rendido hace tiempo…
Por la noche (10:00 pm) Sali del trabajo, subí a mi auto y conduje un corto trayecto hasta casa, llegué más temprano de lo normal, pues no había habido tráfico.
Subí las escaleras, llegando a mi habitación, sin prender la luz de la misma, me quité mi traje sin preocupación, lentamente le siguió mi camisa junto a mi corbata, desnudándome completamente, mi pantalón y ropa interior, permanecían dobladas perfectamente sobre la cama.
Desnudo entre al baño donde me esperaba una toalla y un pequeño jabón que, descansada sobre la misma toalla, tomé el jabón y lo abrí dejándolo sobre la toalla tirando el envoltorio al basurero al lado del inodoro.
Camine hacia la ducha girando la perilla de la ducha, el agua fría no me causaba ningún desagrado, frite el jabón hasta que este se acabó, me enjuague, envolví una toalla alrededor de mi cintura y me cepille, salí del baño con el pelo goteando, tome otra toalla de un armario llena de estas, me seque el cabello casi robóticamente, el silencio no me incomodaba, ni me tranquilizaba, dando miradas rápidas hacia la puerta y la ventana, atento a cualquier ruido que pudiera sonar extraño y ante cualquier este mi corazón se hundía en un profundo frio que se extendía desde la punta de mis pies hasta las palmas de mis manos, sentía mis poros abrirse y sudar rápidamente… Aunque no sé de qué podría tratarse.
Me vestí, una camisa negra y un pantalón del mismo color con unos zapatos de cuero oscuro, unos guantes de cuero holgados. Baje a la cocina cerrando tras mi la puerta de mi habitación, el sonido de la puerta cerrándose fue suficiente para llenar la casa de su eco, al descender por las escaleras mi mirada se fijó en fotos de personas sonrientes que no conocía, los cuadros venían con esas fotos, y yo no tenía fotos con las cuales rellenar los cuadros, aunque no veía la necesidad de comprar cuadros mi hermano me lo exigió, me compro estos cuadros y me dijo que los rellene con otras fotos, pero, ¿con cuáles?
Al terminar de bajar me dirigí a la puerta y agarré un abrigo grande que descansaba sobre un perchero, y aun que no hacia calor me lo puse, y Sali de mi casa con pasos lentos, me dirigí a mi garaje y encendí un auto viejo pero impecable, Sali de allí con la puerta del garaje cerrándose a mis espaldas.
El sonido del auto lleno las calles del tranquilo vecindario, conduje hasta lo que mis brazos se cansaron y mis pies vacilan antes de presionar cada pedal.
Descendí del vehículo, estaba lejos, pero conocía la zona no había matado a nadie por aquí eso era suficiente para reconocerlo, me dirigí a la cajuela del antiguo vehículo y lo abrí, y agarré un pasa montañas antes de guardarlo en mi bolsillo. Luego agarre una caja, la abrí y se ella saque un gran cuchillo de cocina. Lo escondí contra mi camisa y mi pantalón dejando en filo apuntando hacia abajo con el mango sobre saliendo, pero camuflándose con el negro de mi ropa. Me quité el gran saco, me puse una gorra y un saco sin mangas, de una marca de entra a domicilio.
Camine unos cuantas con una bolsa que había traído del auto, suspire antes de entrar al porche de una casa, me detuve justo frente a la puerta, observe a mis costados, flores regadas y brillantes bajo la luz de algunos faroles. Toque la puerta y una anciana no tardo en preguntarme quien era tras la puerta? Y enseguida respondí
-¿Hola?, ¿Sí?, ¿Señora? Soy Jacob, y le vengo a entregar algo…